jueves, 31 de enero de 2019




“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”.
(Hechos 15:19-20).

La Palabra de Dios enseña que los miembros de la Iglesia Cristiana deben abstenerse de ingerir sangre (Hechos 15:19-20). La restricción de comer sangre, fue dada por Dios desde que le permitió al hombre alimentarse de carne, se mantuvo cuando se estableció la ley de Moisés, y fue ratificada para este tiempo (o dispensación) de la gracia.

Tan pronto como pasó el diluvio, Dios le permitió al hombre alimentarse de todo lo que se mueve o vive, lo que según el contexto corresponde a toda planta y animal. Sin embargo, también prohibió a los hombres consumir sangre, estableciendo este mandamiento como un recordatorio de que Dios es el dador de la vida, como un testimonio de que la vida proviene de Dios. La sangre es testimonio de la vida, pues contiene el oxígeno y los demás nutrientes necesarios para mantener vivas a las células. Dios les dijo: “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (Génesis 9:2-4).

En el tiempo de la Ley, Dios impuso unas restricciones más estrictas sobre el pueblo de Israel, al prohibirles consumir la carne de ciertos animales que se catalogaron como inmundos o sucios, tales como el camello, el conejo, el cerdo, todo animal acuático que no tuviere aletas o escamas, toda ave de carroña, todo reptil que se arrastra sobre la tierra, etc. (Levítico 11). Así, Dios les dio una ley acerca de las bestias, y las aves, y todo ser viviente que se mueve en las aguas, y todo animal que se arrastra sobre la tierra, para que ellos hicieran diferencia entre los animales que podían y no podían comer (Levítico 11:46-47).

No obstante, para la dispensación de la Ley, Dios mantuvo intacto el mandamiento de no ingerir sangre, a fin de que en ese tiempo el hombre también recordara que la vida proviene de Dios. Por eso les dijo: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne. No la comerás; en tierra la derramarás como agua. No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová” (Deuteronomio 12:23-25)

Cualquiera que en el tiempo de la Ley comiera sangre, estaba desafiando a Dios, por lo cual Dios pondría su rostro contra él, y tenía que ser cortado del pueblo. “Además, ninguna sangre comeréis en ningún lugar en donde habitéis, ni de aves ni de bestias. Cualquiera persona que comiere de alguna sangre, la tal persona será cortada de entre su pueblo” (Levítico 7:26-27). Mientras tanto, todo aquel que observara dicho mandamiento, estaría haciendo lo recto ante los ojos de Jehová, y le iría bien a él y a su descendencia después de él. Aún más, Dios les enseña que les ha dado la sangre de ciertos animales limpios para expiación, a fin de borrar sus culpas por medio de los sacrificios, pues la sangre contiene vida y la vida proviene de Dios.

“Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo. Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre. Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. (Levítico 17:10-14).

Cuando la Iglesia Cristiana fue establecida, sus primeros miembros fueron todos judíos o prosélitos judíos. Mientras que la Iglesia estuvo constituida exclusivamente por judíos, todos ellos se abstuvieron del consumo de la carne de los animales que eran considerados inmundos por la ley de Moisés (Hechos 10:9-16). Sin embargo, cuando a la Iglesia entraron personas de origen gentil (es decir no judíos), que estaban acostumbrados a comer carne de animales que la Ley consideraba inmundos, los líderes de la Iglesia se reunieron en Jerusalén a fin de pedir la dirección de Dios, para saber entre otras cosas, qué alimentos estarían permitidos para el pueblo de Dios durante el tiempo de la gracia (o de la Iglesia).

Jacobo, lleno del Espíritu Santo, dijo: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos… de ahogado y de sangre” (Hechos 15:19-20). Se puede apreciar claramente que para el tiempo de la gracia, Dios permitió consumir la carne de cualquier animal y cualquier alimento que no hubiere sido ofrecido a los ídolos, pero continuó con el mandamiento de no consumir sangre, a fin de que cada uno de los miembros de la Iglesia, recuerde y mantenga el testimonio de que la vida proviene solo de nuestro Dios y que es un regalo de Dios. La abstención de comer lo ahogado, tiene el mismo sentido de no consumir sangre. Generalmente, cuando un animal muere ahogado, la sangre permanece en ese animal, y entonces cualquier persona que coma esa carne también estará comiendo sangre, desobedeciendo el mandamiento de Dios. Esa es la razón por la cual no se debe comer un animal que murió ahogado.

La restricción bíblica de comer sangre, no tiene nada que ver con la transfusión de sangre, que es la “operación por medio de la cual se hace pasar directa o indirectamente la sangre o plasma sanguíneo de las arterias o venas de un individuo a las arterias o venas de otro, indicada especialmente para reemplazar la sangre perdida por hemorragia”. [1] La transfusión de sangre, no es científica ni bíblicamente lo mismo que comer sangre. Cuando se come un alimento, este deja de conservar su composición original, pues el organismo lo descompone para poder digerirlo a través del proceso del metabolismo. O sea que el alimento que se come, se transforma en el sistema digestivo, en sustancias que puedan ser asimilables por el organismo. Mientras tanto, la sangre que se recibe a través de una transfusión, sigue siendo sangre y no se descompone en otras sustancias, por lo cual no podemos decir que es digerida en el sistema circulatorio. La sangre que se come, sufre una transformación en el aparato digestivo, pero cuando se hace una transfusión de sangre, esta sigue siendo sangre, así que la diferencia es grande. El propio Dios Creador está tan de acuerdo con las transfusiones de sangre, que él mismo las estableció cuando quiso que las madres pasaran la sangre a sus fetos por un medio intravenoso conocido como el cordón umbilical, para mantenerlos con vida.

En conclusión, es evidente que la prohibición de comer sangre en cualquier forma, ha sido una ley inmutable de Dios a través de los siglos. Todas las veces que un miembro de la Iglesia se abstiene de comer sangre, está reconociendo la soberanía de Dios, y está dando testimonio que la vida proviene únicamente de Dios.



 ¡PARA VIVIR EN VICTORIA ES NECESARIO UNA VIDA DE ORACIÓN!



Todos hemos escuchado ese hermoso canto de Oscar Medina, cuya letra dice "El poder del cristiano está en la oración", y es una realidad; sin embargo a veces descuidados ese tiempo de oración en nuestra vida espiritual. Para iniciar con este estudio se importante entender ¿Qué es la oración?


¿QUÉ ES LA ORACIÓN?

Quizás hemos escuchado varios conceptos sobre lo que es la oración, pero en esta ocasión nos limitaremos a decir que la oración es uno de los más grandes privilegios que podemos tener para comunicarnos con nuestro Dios. Es un agradecimiento, necesidad, o deseos que ofrecemos a nuestro Dios en fe, con una súplica o petición realizada conforme a las enseñanzas de la palabra de Dios que tienen que ver con la oración.

LA ORACIÓN DEBE SER PARTE DE LA VIDA CRISTIANA 


Nada mejor que algunas escrituras para demostrar esta gran verdad para nosotros:

a) "También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar" (Lucas 18:1)

b) "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17)

c) "Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración" (1 Pedro 4:7)

d) "La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16)

e) "Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros..." (Colosenses 4:2-3)

f) Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda" (1 Timoteo 2:8)

Como podemos notar hay muchas porciones de la escritura que nos hablan de la necesidad y el deber que tenemos como cristianos de orar. Jesucristo nos dio un ejemplo y, por lo tanto, debemos también seguir su ejemplo.

PETICIONES QUE DEBEMOS HACER EN NUESTRA ORACIÓN


En nuestra oración hay un sin número de peticiones que podemos realizar, sin embargo hay ciertas peticiones especiales que se nos pide en la escritura que no debemos de olvidar a la hora de elevar nuestros ruegos a Dios.

a) "...Orad unos por otros, para que seáis sanados..." (Santiago 5:16)

b) "...que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad"(1 Timoteo 2: 1-2)

c) "...Orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mateo 5:44)

d) "Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del hijo del hombre" (Lucas 21:36)

e) "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil (Mateo 26:41)

f) "Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interprtarla" (1 Corintios 14:13)

g) "Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies" (Mateo 9:38)

En los versículos citados anteriormente encontramos razones específicas por las cuáles debemos orar. Si a nuestras necesidades personales añadimos estas otras peticiones, tendremos bastantes motivos para mantener una vida de oración.

¿CUÁL ES EL ALCANCE ESPIRITUAL QUE TIENE LA ORACIÓN?


Solamente mediante el poder de la oración podemos penetrar ciertas áreas espirituales para poder escalar a otros niveles en nuestra vida y relación con Dios. La práctica de esta disciplina de oración y la perseverancia nos llevará a obtener un gran alcance espiritual de aquellas promesas de nuestro Dios para su iglesia.

a) La armadura de Dios está a nuestro alcance pero no puede ser apropiada si la oración no ha sido parte de nuestra vida ya que es mediante la oración que aprendemos a caminar en el Espíritu y dominar nuestra carne, "pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas" (2 Corintios 10:3-4)

b) La oración nos permite alcanzar el trono de la gracia y obtener gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:14-16; 10:19-22).

c) Al estar en constante oración, podemos decir que estamos buscando primeramente el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33)

d) La Biblia dice que una de las cosas que hacía Cornelio era  que "...oraba a Dios siempre" (Hechos 10:2), razón por la cual, podemos decir que la oración trae revelación y salvación a nuestras vidas. El apóstol Pedro fue enviado a Cornelio como resultado de su perseverancia en la oración.

e) La oración tiene un inmenso alcance en nuestra vida espiritual, a tal punto que, podemos orar en lenguas desconocidas. Pablo dice: "...pues si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora...", y luego dice: "...oraré con el espíritu, pero también con el entendimiento..." (1Corintios 14:14-15). Se puede apreciar el alcance que tiene la oración en nuestra vida en este versículo ya que como dice la escritura "...el que habla en lengua extraña, a sí  mismo se edifica..." (1Corintios 14:4). No toda oración se hace de esta forma, pero que bueno es saber el alcance del poder de nuestra oración.

f) Una forma de presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo delante de nuestro Dios es también mediante la oración en nuestros servicios. Uno de los servicios más importantes debe ser el culto de oración (Romanos 12:1-2)

EL PODER DE LA ORACIÓN 

En la Biblia podemos ver como Dios escucha las oraciones, responde la súplica de su pueblo y se mueve con poder para dar una respuesta a la necesidad o petición planteada. El maravilloso poder de la oración es inexplicable. Por lo menos seiscientas cincuenta oraciones están registradas en la escritura, sirviendo de ejemplo para nosotros hoy en día.

1) Josué pidió "...Sol detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró..." (Josué 10:12-13

2) Sansón oro para obtener nuevamente fuerzas y vengarse de los filisteos y Dios se lo concedió (Jueces 16:28)

3) La oración de Ana por un hijo, a pesar de ser estéril, Dios le concedió su petición porque hay poder en una oración de fe (1 Samuel 1:10)

4) La poderosa oración de Elías en el monte Carmelo es otro ejemplo del poder de la oración para el pueblo de Dios (1 Reyes 18: 37-38)

5) La oración de Jonás dentro del pez, provocó la respuesta de Dios para sacarlo de allí (Jonás 2:1)

6) La oración trae sanidad a los enfermos (Santiago 5:13-16)

7) La oración santifica nuestros alimentos (1 Timoteo 4:4-5)

8) Abre prisiones (Hechos 12:1-9; 16:25-26)

9) Puede prolongar la vida (Isaías 38:1-8)

En fin, podríamos continuar la lista sobre el poder de la oración, pero con los ejemplos enumerados anteriormente, tenemos suficiente como para estar seguros del poder de una oración eficaz. Un último ejemplo que podríamos mencionar es que "Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió en la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto" (Santiago 5: 16-18).

Cuando oramos a Dios con fe, creyendo en la gracia y misericordia de Dios, tarde o temprano Dios hará grandes cosas, porque la oración eficaz del justo puede mucho. Recordemos que los grandes avivamientos registrados en la escritura iniciaron con hombres o mujeres que oraron con fe, con una gran pasión y determinación.

Cuando Elías oró en el monte Carmelo (1 Reyes 18:37-38), fue porque sentía carga por la obra y el pueblo de Dios. De igual manera el poder de la oración se manifestará en medio de su iglesia cuando comencemos a orar como Elías, sintiendo carga por la iglesia. Podríamos orar para que Dios nos use, pero algunos piden esto solo para ser admirados. Es mejor orar para que Dios se manifieste en su iglesia y si él quiere usarnos también lo hará, pero oremos primero por las cargas de la obra de Dios.


EL PODER DE LA ORACIÓN CUANDO LA REFORZAMOS CON OTROS ELEMENTOS DE NUESTRA VIDA CRISTIANA


La oración y la obediencia

Es algo indispensable, ya que de lo contrario serían destruido los resultados que deseamos obtener. Así que, si queremos que nuestras oraciones sean contestadas, debemos estar en obediencia.

La oración y la fe.

Cuando hay duda, aunque tengamos una oración sincera, puede tornarse ineficaz. Recordemos que es la oración de fe, la que salva al enfermo (Santiago 5:14-18), es decir, que la fe es un ingrediente esencial si queremos ver el poder de la oración y sus resultados en nuestra vida.

La oración y la perseverancia 

Podríamos orar, pero si no hay persistencia o perseverancia en ello, podríamos estar reduciendo la posibilidad de que Dios responda nuestra petición ya que no hay persistencia en lo que pedimos.

La oración y el ayuno

Ayunar es un poderoso complemento para obtener respuesta de parte de nuestro Dios, e incluso, algunas cosas son logradas cuando estas dos prácticas cristianas son usadas simultáneamente en nuestras vidas (Mateo 17:21).

La importunidad en la oración

La importunidad es algo muy importante para cuando buscamos una respuesta de parte de nuestro Dios. Importunidad significa una persistencia sin vergüenza al pedir o demandar algo. Importunar es ser molesto, molestar con peticiones o demandas, pedir con urgencia.

Jesucristo dijo en una de sus parábolas "...por su importunidad... le dará todo lo que necesite" (Lucas 11:8). También en la parábola de la viuda persistente (Lucas 18:1-8), se nos enseña este principio de la importunidad en la oración.

OBSTÁCULOS EN LA ORACIÓN

Por último es importante mencionar algunos obstáculos que podemos tener en la oración, los cuales tienen que ser removidos de nuestra vida para persistir y perseverar en la oración hasta que venga la respuesta de nuestro Dios.

Malas relaciones entre esposo y esposa

En 1 Pedro 3:7 dice "Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo", es decir, que la contención, discusiones, peleas, y falta de armonía afecta de alguna forma nuestras oraciones delante de Dios. Pueden nacer resentimientos, raíz de amargura, entre otras cosas, que pueden afectar nuestra relación con Dios.

Pecado

Si estamos involucrados en prácticas pecaminosas, debemos arrepentirnos para buscar la respuesta de Dios en nuestras oraciones y podamos ver el poder de Dios en nuestras vidas, familia e iglesia.

Motivos impropios


Cuando alguien ora para ser visto por los demás, estamos hablando de motivos impropios. "Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu padre que está en secreto; y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mateo 6:6).

Cuando nuestra petición no es conforme a la voluntad de Dios

Cuando pedimos cosas contrarias a la voluntad de Dios, por lo tanto, debemos considerar siempre, al hacer una petición, la palabra de Dios y el plan de Dios. Siempre nuestras oraciones deben ser en la voluntad de Dios y no en la nuestra y dentro del contexto de lo que nos enseña la palabra de Dios.

Podríamos seguir mencionando más obstáculos, tales como, titubear, incredulidad, no perdonar, no usar el nombre de Jesús, no pedir o pedir mal, ser desobedientes, ingratitud, falta de poder con Dios, entre otros; pero lo importante es evitar estos obstáculos y lograr realizar una oración de poder. El poder de la oración será eficaz en nuestras vidas y podremos ver la gloria de Dios.


CUATRO PUNTOS QUE ABRIRÁN ESA PUERTA DE PECADO DE FORNICACIÓN 





¿Por que la mayoría de nuestra juventud está cayendo en la fornicación hoy en día?. Esta es una de las preguntas que muchos se hacen, ya que cada vez se oye más a menudo que una joven salió embarazada o que un joven de nuestra congregación cayó en fornicación, lo cual crea unas estadísticas alarmantes.

La palabra de Dios dice "los jóvenes flaquean y caen pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansaran; caminarán, y no se fatigarán" (Isaías 40:30-31) ¿Por qué esa flaqueza? ¿Por qué está cayendo?. Cada día que pasa se está haciendo más común y la sociedad lo acepta más, y ya no es algo tan sorprendente o vergonzoso como antes; pero nosotros somos la sal de la tierra y no debemos dejarnos llevar por las corrientes de este mundo.

CUATRO PUNTOS QUE ABRIRÁN ESA PUERTA DE PECADO DE FORNICACIÓN 


PRIMER PUNTO: EL JOVEN NO ESTÁ FIRME ESPIRITUALMENTE

Si el joven no busca de Dios con todo su corazón y no tiene una relación íntima con Dios, está en el peligro de poner a su novio (a) en primer lugar y se preocupa más de como agradar a su pareja antes que a Dios. Si el joven no está firme espiritualmente, aunque vaya a la iglesia y busque de Dios, su entrega será para su pareja y no para Dios. Cuando no hay una relación fuerte y una vida consagrada con Dios, es más fácil caer en tentación.

SEGUNDO PUNTO: EL JOVEN PONE SU CONFIANZA EN SU ENAMORADO

Cuando está triste, confundido, o necesita hablar con alguien a la primera persona que corre es a él o ella, y a veces no busca la guía de Dios. Le deja saber todas sus angustias y cargas, y confía que esa persona está allí para ayudarlo (a). Debe haber confianza, sí, pero toda tu confianza debe estar primeramente en Dios. El joven confía plenamente en su enamorado y piensa que nunca le va a fallar y que siempre estarán juntos. Un novio (a) solo es humano y Dios es el único que nunca te va a fallar.

TERCER PUNTO: CREER QUE ESO NO LES VA A PASAR A ELLOS

Los jóvenes creen que ellos se pueden controlar y poner sus propios límites, pero no piensan que en un momento pueden bajar la guardia y dejarse llevar por el instante y caer. Sin darse cuenta son envueltos en la fábula de la invencibilidad, creyendo que ellos son diferentes y que no caerán como los demás. Como humanos todos podemos caer, nuestra mejor armadura es no ponernos en una situación que facilite caer en la tentación.

CUARTO PUNTO: TEMOR A PERDERLO (A) O QUE SE ABURRAN DE TI

Como seres humanos somos sensibles al contacto físico y es parte de nuestra naturaleza el querer sentir un toque físico. Si los dos jóvenes que son novios no tiene una vida consagrada con Dios, uno de los dos o los dos van a empezar a buscar el contacto físico. Tal vez al principio uno de los dos dirá que no, pero poco a poco puede ir cediendo porque piensa que no va a llegar lejos porque tiene miedo que su pareja lo deje o busque otra persona, y porque una vez que lo prueba le empieza a gustar.

Estos cuatro puntos mencionados están interconectados y abren la puerta a la fornicación. La Biblia nos enseña que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19) y que Dios vendrá por una iglesia pura, santa y sin mancha. Joven, ¿estás preparado?. Es muy fácil caer en la tentación ya que el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. El diablo no pierde oportunidad y quiere que tu caigas. Jovencita tú eres una joya preciosa con mucho valor; no dejes que nadie ponga sus manos sobre tu cuerpo y te manche. Tú eres valiosa, date el valor que mereces. No seas como las demás muchachas, haz la diferencia en la vida de ese joven. Joven que la muchacha sea la que venga a tí, no es una excusa; huye como lo José lo hizo.

JOVEN DÍ NO A LA FORNICACIÓN

¡Jóvenes despertemos! Nosotros somos los que tenemos que ser luz en este mundo. Es hora de ponernos de pie y resplandecer y no ser parte de las estadísticas alarmantes de jóvenes cristianos que caen en fornicación. ¡Sí se puede! aún en este siglo XXI hay jóvenes que no hemos caído y si tú ya caíste, levántate y no peques más.

Tal vez se te haga difícil esperar hasta el matrimonio y quieras andar como los demás jóvenes, pero recuerda "El amor es sufrido, es benigno, no hace nada indebido, no busca lo suyo, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Corintios 13: 4-7). No solo leas la palabra de Dios sino medita en ella, créela y vívela. Es preferible que sufras un tiempo sujetando la carne, a que sufras muchos años pagando las consecuencias de tus errores.

TODO TIENE SU TIEMPO


Todo tiene su tiempo, espera el tuyo. Si te escondes y no quieres que los demás sepan lo que haces, entonces estás haciendo cosas indebidas. Si tu pareja te dice que no están haciendo nada malo o que ustedes no van a llegar tan lejos, no consientas. Un poco de levadura leuda toda la masa y poco a poco van a ir perdiendo el temo, llegarán más lejos y se enfriarán más espiritualmente. Joven si tienes novio (a) y le estas fallando a Dios es esta área, detente y has un compromiso con Dios y contigo mismo de mantener tu mente y cuerpo puro y santo para él. Si tu vestidura se ha manchado, Dios la puede limpiar.

Joven, el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Entrégale tu vida por completo a Dios, él es el único que nunca falla. Recuerda que Dios viene por una iglesia pura y sin mancha. ¿Estás listo? ¡Joven dí no a la fornicación!.

jueves, 13 de septiembre de 2018


lunes, 10 de septiembre de 2018


LA SANTIDAD CONVIENE EN SU CASA 

Santidad es una de las características básicas de nuestro Dios. En referencia a Él, la palabra santidad significa "ABSOLUTA PERFECCIÓN Y PUREZA". Sólo Dios es Santo en sí mismo, y por sí mismo. Pero vemos en las escrituras que ésta palabra también se aplica a personas o cosas que han sido apartadas y dedicadas al servicio del Señor.
La palabra Santidad tiene un significado que con lleva a dos conceptos: uno que es Separación, y otro que es Dedicación.
En el Antiguo Testamento encontramos que el pueblo de Israel santificaba los objetos o personas a través  de un rito o culto ordenado por Dios. Sólo Dios puede santificar o declarar santo a algo o a alguien.
Dios es Santo y quiere un pueblo Santo. Levítico 19:2

En el Nuevo Testamento encontramos como Dios declara Santo a un nuevo pueblo, a través de su Palabra, su Sangre y su Espíritu; cuando por la Fe nosotros lo aceptamos y obedecemos.

La Santidad es esencial para la Salvación
Vivir en Santidad es necesario para ver a Dios: Esto es parte del plan de Salvación. Comparemos las siguientes escrituras: Juan 3:3-5 y Hebreos 12:14.
A través del Nuevo Nacimiento, Dios nos ofrece no solo un cambio de vida sino una
´´ Nueva Vida ´´. Una vida separada y dedicada para Dios.
¿Es necesaria la Separación?  Si, es indispensable. El pecado separa al hombre de su Dios, y sólo separándose del pecado se podrá volver a restaurar esa comunión. Dios nos llama a Separarnos 2 Cor 6:17.
Dios nos ha llamado a santificación  1 Tes. 4:7 Separarnos cada día del pecado, renunciar a nuestros propios deseos carnales (deseos mundanos) consagrarnos al Señor, dedicarle nuestras vidas, y obedecer su palabra produce como fruto: La Santificación Rom. 6:22

La voluntad de Dios es nuestra santificación 1 Tes. 4:3

Por esta razón nos ha bautizado con su Espíritu Santo y nos ha dado su palabra que es verdad.
El Espíritu Santo imparte Santidad en nosotros. En la dispensación de la Gracia, Dios escribe sus leyes en nuestros corazones (Jeremías 31:33). Una persona llena del Espíritu Santo, y que se deja guiar por el Espíritu, cada día va perfeccionando su santidad, pues el mismo Espíritu le va enseñando y dando testimonio de que Dios se agrada de su manera de vivir (Juan 14:26).
La Santidad es enseñada por la Biblia, es también enseñada por los pastores y maestros Efesios 4:11-12.

Para vivir en Santidad la Palabra de Dios nos aconseja:
1. No os conformeis a este siglo: en Romanos 12:2, es decir no conformarnos con lo que el mundo establece. No tenemos que seguir la corriente del mundo.
La pregunta no es ¿qué tan cerca podemos vivir del mundo sin pecar?, sino ¿qué tan cerca podemos vivir de Dios firmes y seguros de nuestra salvación?
2. Absteneos de toda especie de mal: en 1 Tesalonicenses 5:22, es decir todo lo que tenga un reflejo del mundo y sus deseos. Todo lo que da una imagen incierta, que de lugar a confusión o equivocación.
Dios quiere un pueblo celoso de lo bueno y que odie lo malo. Salmo 97:10
Y  Prov. 8:13 Dios odia el pecado y nosotros también debemos odiarlo (Claramente se entiende que debemos odiar el pecado más no al pecador al cual hay que darle un tratamiento conforme a la palabra de Dios).
Para obtener victoria en nuestra vida cristiana contra el pecado y vivir en santidad necesitamos entender estas verdades:
1. La Ley del Pecado: Rom. 7:20 Pablo nos dice que la ley del pecado que hay en nosotros es mayor que la ley de Moisés y que la ley de nuestra mente. En otras palabras Pablo esta diciendo que ni la ley, ni nuestra mente podrán vencer la naturaleza pecaminosa que reside en cada hombre. La ley de pecado, también se llama naturaleza pecaminosa, la vieja naturaleza, el viejo hombre, el primer Adán y la carne. Pero hay una ley que es mayor que la ley del pecado, y es la ley del Espíritu (Rom. 8:2).
Sólo por medio de esta ley el hombre puede ser libre de la ley del pecado. Cuando la persona recibe el Espíritu Santo, recibe una nueva naturaleza que no desea pecar, pero que tiene las leyes y los deseos de Dios implantados en ella.
2. Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado: 1 Juan 3:9. En otras palabras todo aquel que ha nacido de nuevo, no quiere pecar, no le gusta pecar, por lo tanto no práctica el pecado. Pecar y practicar el pecado son dos cosas distintas.
3. Todo aquel que ha nacido de nuevo ha muerto al pecado: Rom. 6:1-6 Nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo a través del arrepentimiento, para que ya no sirvamos al pecado. Estamos muertos al pecado por lo tanto somos libres del pecado.
Así que el consejo de la palabra es: ´´ No reine el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis  en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia ´´ Rom. 6:12-13.
Romanos 12:1-2 nos da otra perspectiva de lo que es la Santidad. Debemos vivir una vida de tal manera que sea aceptable a Dios, esto es parte de nuestro culto (adoración) que le debemos tributar a Aquel que nos ha salvado. Vivir en Santidad es una manera de alabar y adorar a nuestro Dios.

La Santidad en su correcta perspectiva
Vivir en Santidad no es una vida de esclavitud a reglas o regulaciones. No se trata solamente de no hacer lo malo, sino de estar dispuestos y alertas a hacer todo lo que agrada al Señor.

Propósito de vivir en Santidad
1. Agradar a Aquel que nos compro a precio de sangre preciosa y mora en nosotros. 1 Cor. 6:19-20
2. Reflejar o proyectar la imagen de Aquel que habita en nosotros, para que otros sean atraídos a Él. Salmo 119:1-2
Para agradar a Dios con lo que hacemos
Necesitamos la Fe (Heb. 11:6). Todos los aspectos de nuestra relación con Dios tienen que ver con la Fe. Por Fe venimos a ÉL, en Fe somos salvos y por Fe vivimos. Santiago 2:17-18 dice: ´´ Así también la Fe, si no tiene obras es muerta en si misma. Pero alguno dirá: Tú tienes Fe y yo tengo obras. Muéstrame tu Fe sin tus obras y yo te mostraré mi Fe por mis obras ´´. La Fe  nos guía a la obediencia, así debe ser también en cuanto a nuestra manera de vivir santamente para Dios. La Santidad es resultado de lo que Dios ha hecho y está haciendo en nuestras vidas por la Fe que hemos depositado en Él.
Vivir en Santidad, es vivir en obediencia y la obediencia es la mejor y más importante demostración de amor que podemos darle a Aquel que nos ama (Juan 14:15).

Las actitudes son una base de Santidad en nuestra vida cristiana
Una Correcta actitud es el fundamento para desarrollar una vida en Santidad. El Salmista pidió a Dios: ´´ Crea en mi Oh Dios un Corazón limpio y renueva en Espíritu  recto dentro de mí…vuélveme el gozo de tu salvación y espíritu noble me sustente” (Salmo 51:10-12).

La verdadera Santidad comienza en lo interior y se refleja en lo exterior y cubre todos los aspectos de la vida como lo son la naturaleza, los pensamientos, las actitudes, el comportamiento, la conducta y hasta la apariencia.
En 1 Pedro 1:13-16 el apóstol nos hace un ´´ Llamamiento a una vida Santa dice...´´ Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir ´´
Toda nuestra vida y nuestro ser deben estar santificados por nuestra obediencia a la Palabra de Dios.
Pudiéramos decir que La Santidad en nuestro corazón, en nuestros pensamientos y en nuestras actitudes es la ´´ Santidad Interna´´, y la santidad en nuestro comportamiento, conducta y apariencia es la ´´ Santidad Externa ´´.
No hay verdadera Santidad en la Vida del Cristiano cuando su corazón está lleno de amargura, resentimiento, rencor, celos, envidia o altivez. Todo o cualquiera de estas cosas producirá una manera de hablar, de actuar y hasta una apariencia que no refleja a Cristo.
Si examinamos honestamente con la ayuda del Señor miramos en el fondo de nuestro corazón que hay una actitud negativa, entonces todos nuestros esfuerzos (incluyendo este estudio) serian vanos. Pero si podemos traer nuestro corazón a una correcta actitud, hasta sentir un deseo sincero y ferviente de agradar a Dios; entonces el resto de este estudio será solo cuestión de escuchar con los oídos espirituales, para luego ser hacedores de la palabra, practicantes de las enseñanzas y discípulos del buen Maestro que por amor nos ha salvado y cada día nos guía en el camino de la vida eterna.

La Santidad externa: es una proyección de la presencia de Dios en nuestras vidas y de nuestro crecimiento en su conocimiento y en su gracia.

La Santidad en la lengua: nuestra manera de hablar.
De la abundancia del corazón habla la boca Mateo 12:34
No debe:
1. Jurar Mateo 5:34; Santiago 5:12
2. Chismear Proverbios 16:28, 26:20; Tito 3:2; Santiago 4:11
3. Sembrar discordias Proverbios 6:16-19
4. Malas conversaciones Colosenses 3:8; Efesios 4:29
5. Maldiciones Romanos 12:14; Efesios 4:31
Debe:
1. Sí, sí, No, no Mateo 5:36-37
2. Restaurar Gálatas 6:1
3. Dar gracias Efesios 5:19-20
4. Hablar para edificar Efesios 4:29
5. Bendecid Romanos 12:14; Mateo 5:44

La Santidad en nuestros ojos: los ojos son la ventana del alma, la luz del cuerpo. Los ojos son los órganos sensoriales que más información llevan al cerebro. Toda imagen que el hombre ve queda grabada en el cerebro. Lo que el hombre ve y oye determina su pensamiento y según su pensamiento tal es él (Prov. 23:7).
Lo que el hombre ve tiene una influencia poderosa en su pensamiento. Los psicólogos dicen que el 90% de nuestros pensamientos son estimulados por la vista. Por esto el Señor dijo que según la condición de nuestros ojos será la condición  de todo nuestro cuerpo (San Mateo 6:22-23)
Muchas tentaciones se nos presentan a través de los ojos. Ejemplos Eva vio y codició, tomó y pecó. David vio y codició, tomó y pecó. Acán vio y codició, tomó y pecó.
Satanás sabe que puede alcanzar nuestra mente y nuestra alma fácilmente a través de los ojos. Pero el Señor promete bendición para el que guarda sus ojos de la tentación (Isaías 33:15-17)
Ahora bien hay muchas situaciones sobre las cuales no tenemos control, pero si hemos aprendido a disciplinar los ojos serán tentaciones que pronto serán resistidas. Sin embargo hay en nuestra sociedad tres medio sobre los cuales SI tenemos control y son: literatura impresa, cine y televisión.

Literatura: La lectura es un buen hábito de educación para el hombre, pero no todos los libros son buenos. Hay novelas que se basan en sexo, triángulos de amor, palabras vulgares, pornografía, magazines con confesiones íntimas o escándalos. San Mateo 5:8 dice que los de limpio corazón verán a Dios, pero no se puede tener un corazón limpio leyendo esta literatura. Hechos 19:19 es un ejemplo de la reacción de nuevo convertido que ha nacido de nuevo.
Una nueva manera de saber que es bueno, es preguntarse que clase de pensamientos, o meditación trae a mí esta lectura

Televisión y cine: son las armas más poderosas que Satanás ha estado usando para corromper la humanidad. Los dos tópicos más enfatizados en ellas son el sexo y la violencia. Ellas representan y crean una generación que se va depravando cada vez más.
¿Cómo afecta la televisión al cristiano? La persona que se sienta frente a ella es bombardeada por esta escenas y comportamientos que van de los ojos a la mente. El cristiano comienza resistiendo, pero va disminuyendo, y la mente es constantemente estimulada a pecar; y de ver constantemente la misma escena o comportamiento llega a parecerle normal al punto de practicarla.
1. La televisión no construye ni edifica una vida cristiana.
2. Viendo ciertas escenas, subconscientemente se asume que toda la sociedad es así, y esto desarrolla una actitud permisiva que excusa al pecado ``todo el mundo lo hace´´.
3. Es un medio de escape que te saca de la realidad
4. Entretiene al hombre carnal y alimenta los deseos de la carne.
5. Le hace perder lo mas valioso que el hombre posee ``el tiempo´´ pues se convierte en una adicción. Efesios 5:16; Colosenses 4:5 son mandatos del Señor.

Santidad en nuestra manera de vestir
Nuestra apariencia externa no es la base de nuestra santidad pero no deja de ser un elemento muy importante en nuestra vida cristiana, pues es un reflejo de lo interno.
Nuestra manera de lucir incluye el vestido, el peinado y los adornos.
El vestido refleja ``la moral y el buen sentido´´
1 Timoteo 2:9-10... Así mismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa... con pudor y modestia.
El pudor refleja la moral y significa decencia y castidad.
Es una virtud que casi no se haya hoy en nuestro mundo es un valor que se ha perdido. Es una vergüenza natural o innata que debe tener la mujer de enseñar su cuerpo. En otras palabras el consejo del apóstol Pabló a las mujeres en este pasaje es que se vistan con ropa que cubran bien el cuerpo.
Que tengan vergüenza ``Pudor ´´ al vestirse.
Una vestimenta descubierta indica la presencia de un espíritu sensual, un deseo de llamar la atención sobre el sexo opuesto y hace una invitación al pecado. Vistamos de una manera tal que no quedemos expuestos a miradas de codicia, y aun a una segunda mirada con la cual ya peca no sólo el que miró sino también el cuerpo que provoca la lascivia. San Mateo 18:7 da un ¡ay! A los hombres que son de tropiezo, en este versículo la palabra “hombres” incluye también a las mujeres. San Mateo 13:40 y 18:6 también habla de los que hacen tropezar.
La ropa decorosa tiene que ser bien examinada. Fíjese en los cuellos, las mangas, que no sean muy escotadas, el largo del traje que no muestre las piernas, las aberturas de las faldas, estilos apretados o telas transparentes que traslucen la figura y la forma del cuerpo.

La modestia es señal de buen sentido y sabiduría: significa ser moderada justa, considerada. La modestia es una buena representante de la humildad. Dios odia el orgullo, la vanagloria y la altivez. El no aprueba ninguna apariencia pretenciosa y ostentosa. Estilos diseñados para satisfacer el ego no son agradables delante de Dios y no nos conviene a nosotros. El lujo y el costo están asociados con la vanidad. La obra de Dios sufre cuando tienen necesidades financieras y sus santos están gastando su dinero sin moderación.
En cuanto al vestido Dios también ha establecido una distinción entre los sexos. Entre el hombre y la mujer hay diferencias no solo biológicas, si no también mentales y emocionales. Dios ha establecido ciertos métodos sociales para mantener esta distinción. Esto es importante para Dios pues él ha diseñado diferentes papeles para el hombre y la mujer. Esto ha sido violado por medio del vestuario UNISEX.
Deuteronomio 22:5 se aplica también para hoy pues, es parte de la ley moral y Dios especifico que es una abominación a Él. Mal. 3:6 Dios no acepta los afeminados (1 Cor. 6:9) y en esto vemos que ÉL quiere que guardemos la diferencia. Es claro que en nuestra cultura el pantalón esta asociado con el vestir del hombre y las faldas o vestidos con el vestir de la mujer.
No hace muchos años atrás era incorrecto que la mujer usara pantalones. Fue hasta después de la segunda guerra mundial cuando la mujer salió de su posición de ama de casa para trabajar en las fábricas por la ausencia de su esposo. En este tiempo comenzó la nueva era para la mujer la cual ha promovido negativamente al movimiento ``liberación femenina ´´ una liberación que no es otra cosa que una rebeldía y protesta al plan de Dios para ellas.
El pantalón en el cuerpo de la mujer delinea su figura, marcando de una manera vulgar sus partes íntimas y dando lugar a la codicia por parte de los hombres lo cual es tropiezo.

El peinado o arreglo sencillo del pelo para dar gracia a la mujer:
La Palabra nos recomienda `` no peinados ostentosos ´´ 1 Timoteo 2:9; 1 Pedro 3:3.
Lo contrario de peinados ostentosos son peinados sencillos.
La mujer debe peinarse bien, haciéndose peinados sencillos por que su pelo es su gloria. Dios nos manda a dejarnos crecer el cabello porque esto es honroso, es decir la mujer que se deja crecer el cabello es honrada. Es honrada por Dios, por los Ángeles, por los justos y temerosos de Dios, porque por medio de su obediencia se esta sometiendo a Dios y a su esposo. La mujer no debe orar (presentarse a Dios) con la cabeza descubierta. Pero Dios le ha dado su cabello en lugar de velo. 1 Cor 11:13-16.
El propósito de nuestro pelo es ´´ Gloria ´´ no ´´ Vanagloria ´´; no debemos  lucirlo con otros propósitos como por ejemplo vanidad, provocar o atraer. El pelo largo bien recogido, bien arreglado da gracia y gloria a la mujer. Usted podrá estar bien vestida, pero si no esta bien peinada no dará la misma impresión que cuando esta bien vestida y bien peinada.
También el arreglo de nuestro pelo refleja otras cosas como actitudes y estado de ánimo. ´´ No debemos quejarnos de nuestro pelo ´´
La historia también nos dice que la práctica de cortarse el pelo por encima de los hombros entró en nuestra sociedad durante la Segunda Guerra Mundial.

Los adornos de perlas, oro o plata; es decir, la joyas no son adornos para la mujer cristiana
Las joyas son adornos que alimentan la vanidad. Las Escrituras nos enseñan por todas partes sobre la humildad y la moderación y nos exhortan acerca de la vanidad y la soberbia. La vanidad de adornarse con joyas esta descrita en Isaías 3:16-26.
El pueblo de Israel se había envanecido y el Señor dijo que les quitaría todos sus adornos para despojarlos del orgullo. Cuando Jacob subió a Betel, aconsejo a su familia a despojarse de los dioses falsos y de los aretes Gen 35:2-4. El  oro es un elemento mineral que representa atributos divinos. Por esto se uso el tabernáculo. Cuando Dios saco a Israel de Egipto, los egipcios les dieron muchas de sus riquezas. Pero el propósito de Dios era que se usaran después en la construcción del tabernáculo.
El pueblo hizo con ellas un becerro y eso trajo juicio de destrucción. Así que el oro, plata, perlas preciosas y otros elementos de esta naturaleza se han de usar para la Gloria de Dios, no para la gloria del hombre. 

El maquillaje "otra forma de adornar"
El maquillaje acentúa la sensualidad para atraer al sexo opuesto. En la Palabra de Dios y también históricamente la pintura esta asociada con la seducción y la prostitución. La práctica de pintar las pestañas fue introducida en Egipto en el año 3000  A.C. Por esto el sabio Salomón dando consejo a sus hijos para no caer en manos de la mujer extraña decía: Prov. 6:25 ´´ No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos ´´; fijémonos como Jezabel  usó la pintura con el propósito de seducir al profeta 2 Reyes 9:30. Pero las mujeres de Dios hacen todo lo contrario como Esther. Est 2:13-15. Cuando el pueblo de Dios  ´´ su amada ´´ lo dejó por otros dioses, Dios lo comparó con una prostituta que usa maquillaje para atraer a sus amantes. Ezequiel 23:36-44. En Jer. 3:3 dice el Señor: Te has mostrado como una prostituta, y no has querido avergonzarte. De estos 2 versículos podemos desprender que para el Señor el maquillaje en una mujer se relaciona con prácticas de prostitución.
Según la enciclopedia Británica, fue después de la Segunda Guerra Mundial ésta práctica venció la oposición y gradualmente fue aceptada por la sociedad. Antes de esto estaba relacionada con la prostitución.
El tinte en el cabello
La palabra de Dios no hace una mención directa sobre ésta forma de maquillaje, sin embargo aun podemos determinar si ésto es agradable a Dios o no por la misma palabra. Algunas mujeres en la Iglesia resisten al hecho de dejar que se le vean las canas por cuestiones estéticas según afirman, sin embargo podemos decir que una persona que se tiñe el cabello está mostrándose o presentándose tal como NO es, es decir, no es transparente, presenta algo que parece pero en realidad no es...¿saben a que se asemeja algo que parece pero que en realidad no es? Exactamente a una mentira, a una falsedad. Sabemos que las mujeres cristianas aman la verdad y la practican, son transparentes y consideran que las canas son honra según lo expresa Levítico 19:32. Cómo cristianos conocemos que le ocurrirá a los mentirosos (Apoc. 21:8).
También teñirse el cabello es una forma de ser de tropiezo para otras muchachas en el camino del Señor. Hoy en día las muchachas del mundo se pintan el cabello de diversos colores: rojo, morado, azul, verde y así llegan a la Iglesia... suponga usted que a ella le empieza a agradar el evangelio pero a ella le encanta el color de cabello morado, ¿con qué autoridad le dirá usted no se tiña el cabello de morado si usted se lo pinta de negro o amarillo? ¿hay alguna diferencia establecida por el color escogido? el acto de engañar es el mismo.

El atavío que nos recomienda la palabra
Los esfuerzos de la mujer cristiana deben ser ataviar su corazón y su espíritu. En otra ocasión la Palabra nos manda ´´ Vestíos con amor que es el vinculo perfecto ´´(Col. 3:14). Debemos procurar este atavío interno que produce buenas obras y que nos hace actuar y lucir como ´´ Hijos de la Luz ´´.
Dios nos promete hermosearnos con su Salvación. No hay otra cosa que de más belleza al ser humano que el amor, el gozo y la paz de Dios reflejado en unos ojos bien despiertos y llenos de vida.`` El corazón alegre hermosea el rostro ´´ (Prov. 15:13). Esta es la verdadera hermosura la que proviene de un corazón limpio de amarguras y agradecidos con su Dios. La otra hermosura que proviene de cosas externas es artificial, superficial, es vana. Proverbios 31:30 `` Engañosa es la gracia y vana la hermosura la mujer que teme a Jehová esa será alabada ´´ pero La Hermosura de La Santidad es la verdadera hermosura. De ella podemos participar.
El Señor viene a presentarse a si mismo una Iglesia Gloriosa, que no tiene mancha ni arruga, ni cosa semejante, si no que es santa y sin mancha de rebeldía y de desobediencia. Una Iglesia que se ha sometido a ÉL  y a su Palabra de Amor. Gloriosa será el anuncio de nuestra entrada al cielo. Apocalipsis 19:7-8.