sábado, 31 de agosto de 2019

LA DISCIPLINA




Manteniendo los Problemas Afuera Mediante la Disciplina


“Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” (Proverbios 25:28).


ENFOQUE 

Los muros son de mucho valor en cualquier cultura. Su propósito es mantener los problemas o disturbios afuera y proteger a los que se encuentran adentro. Un muro forma la barrera o límite más común que el hombre conoce y muestra el área de propiedad de una persona (ciudad o nación) — su lugar de dominio. Esto es cierto tanto en lo natural como en lo espiritual.

LO QUE HE APRENDIDO 
Para entender el propósito de las barreras o límites espirituales, la Palabra de Dios utilizó el ejemplo más común de un muro. La Biblia contiene historias e ilustraciones de muros reales que estuvieron en necesidad de reparación. El Libro de Nehemías relata la historia de la reedificación del muro alrededor de la ciudad de Jerusalén.


¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LOS MUROS? 


Piensa sobre un muro como la frontera entre dos países. ¿Qué pasaría si se sacara esa frontera, o si no hubiera una distinción de tierra y dominio? Esto causaría mucha confusión y problemas, y en muchas partes del mundo ha sido la causa principal de guerras.

En Jerusalén, el Templo había sido reedificado, pero la mayoría de la gente no vivía en la ciudad. El muro se había caído, y no había barreras alrededor de la ciudad. De acuerdo a la Biblia del Estudiante, Nueva Versión Internacional, esto causó muchos problemas:

• Pandillas de ladrones tuvieron un acceso fácil a la ciudad.
• Aquellos buscando seguridad, se habían asentado fuera de la ciudad en aldeas donde había una semejanza de protección. Pero ellos estaban viviendo con extranjeros que no conocían ni seguían las leyes de Dios.

• El vivir en estas aldeas trajo cercanía, lo que condujo a matrimonios con gente que no eran judíos.

• Este matrimonio mezclado condujo a la pérdida del lenguaje judío, de su cultura y de su religión.

La reedificación del muro fue importante, porque dio a los judíos la oportunidad de hacer que Jerusalén fuera otra vez una ciudad judía. Esto ofreció seguridad a la gente y control sobre quién entraba y salía.

Nehemías sintió esta necesidad, aun cuando él estaba lejos, sirviendo de copero al rey de Persia. Su corazón entendió que el muro alrededor de Jerusalén era necesario para la reedificación de su tierra natal. Las cosas que él enfrentó en este proceso, son lecciones maravillosas para líderes, aun para los líderes de las familias.


¿POR QUÉ NECESITAN MUROS LAS FAMILIAS?


¿Qué tienen que ver los muros con la vida familiar? Nuestra cita clave da la respuesta. Los muros alrededor de nuestra familia son barreras (reglas) que levantamos para protección y control de nuestro hogar — especialmente de nuestros hijos. El control de nuestra voluntad y deseos requiere disciplina, y debe empezar temprano en la vida.

“La idea [de tener barreras] no es para aislar a los hijos, sino más bien para equiparlos – no con nuestro capullo frágil, sino más bien con la armadura completa de Dios.” (David Veerman) Parenting Passages

¿Qué pasaría si tú esperaras a que tu hijo tuviera doce años para entrenarlo a que no juegue en la calle? Aun con un muro físico alrededor de tu casa, esta lección puede significar la diferencia de la vida o la muerte de un niño. Esto debe enseñarse cuan temprano sea posible y ponerlo en vigor diariamente a medida que el niño crece. En un mundo que nos dice que debemos permitir que nuestros hijos hagan sus propias elecciones en la vida, aun cuando ellos no tienen idea de los peligros, los muros son vitales para su protección.

• El gobierno de muchas naciones ha sacado a Dios fuera del sistema de educación.

• El sistema judicial hace excepciones para romper la ley en ciertas circunstancias (el asesinato es permitido si es que la persona se declara loca o demente, o declara tener daños o perjuicios del pasado como una causa).

• Muchas iglesias tienen dificultad de llamar al pecado: pecado, por miedo de ofender los derechos de alguien.

• En algunos lugares, el fraude y la mentira son medios comunes para entrar a otro país, para así poder incrementar sus ingresos monetarios.

El resultado es que muchos niños no tienen idea de lo que es correcto o incorrecto. Depende de los padres para reedificar los muros antes de que el enemigo entre y destruya a la siguiente generación. 


CONSTRUYENDO MUROS FUERTES 


¿Qué usamos para construir estos muros? La disciplina. El diccionario define a la disciplina como “el entrenamiento de la mente y carácter; un modo de vida de acuerdo a las reglas; control de uno mismo, control, orden, obediencia a las reglas.”

El Diccionario Bíblico Revell, define a la disciplina como “corrección o castigo, el cual hace una contribución positiva para el crecimiento de uno en justicia. Mientras que el castigo es parte de la disciplina, debemos recordar que la disciplina es un término muy positivo. El disciplinar es instruir, entrenar y guiar el desarrollo.”

Moisés dijo, “Reconoce en tu corazón que, así como el padre disciplina a su hijo, también el SEÑOR tu Dios te disciplina a ti” (Deuteronomio 8:5, NVI).

El Nuevo Testamento habla fuertemente sobre la disciplina.

“Porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo” (Hebreos 12:6, NVI).

La disciplina divina nunca significó ser una expresión de ira, cólera o venganza.

• La disciplina divina es prueba que Dios ama a sus hijos. Él nunca los abandonará o corregirá, porque esté molesto con ellos.

• La disciplina divina es para ayudar a los hijos de Dios a convertirse en santos.

• La disciplina divina tal vez sea dolorosa, pero su intención es la de producir una vida correcta y paz con Dios.

• Para conseguir el beneficio apropiado de la disciplina divina, esta debe ser resistida o sobrellevada, recordando la gracia y el amor de Dios hacia todos sus hijos.

Cuando seguimos el modelo y ejemplo de Dios, no fracasaremos.

“Despierta además el oído de ellos para la corrección, y les dice que se conviertan de la iniquidad” (Job 36:10).

¿Cómo construimos muros fuertes alrededor de nuestra familia? Empecemos por enseñar a nuestros hijos la diferencia entre lo bueno y lo malo. ¿Dónde encontramos la diferencia entre lo bueno y lo malo, en un mundo lleno de corrupción? Medimos toda justicia con la Palabra de Dios. Nos preguntamos a nosotros mismos si es que algo es bueno de acuerdo a lo que Dios dice, y cuando encontramos la respuesta, vivimos de acuerdo a ella.

“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida, antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Deuteronomio 4:9).

Este es el primer paso para construir los muros. 


ENTRENANDO PARA LA VIDA


Fuera de la relación padre e hijo, más comúnmente se hace referencia a la disciplina cuando se habla del entrenamiento de un atleta. Su trabajo requiere un entrenamiento constante por un período largo de tiempo, con muchas durezas y hasta dolor físico.

Aquellos quienes se convierten en atletas olímpicos, empiezan a una temprana edad, especialmente para algunos deportes (i.e., patinaje sobre hielo, gimnasia). La razón es que los niños tiernos tienen los músculos más flexibles y se pueden adaptar más fácilmente a los rigores del entrenamiento físico para esos deportes.

Lo mismo es cierto de los niños en la familia. El entrenar al niño para que viva una vida para Dios, debe empezar mientras que sus ideas y metas son flexibles. Cuando la Palabra de Dios se convierte en la guía para el niño, él usualmente continuará siguiendo a Dios durante toda su vida.

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).

“Cuando una planta está tierna y se está torciendo, es fácil enderezarla.” (Refrán Africano)

Muchas veces, caemos en la trampa de pensar que cuando el niño esté más de edad, él entenderá mejor. Pero Dios ha hecho a la mente humana de tal modo que cuando el niño tiene cinco años de edad, su modo de pensar está asentado de por vida. Después de esta edad es mucho más difícil amoldarlo y formarlo de acuerdo al plan de Dios.

Esto se convierte como romper el cemento para escribir otro nombre sobre este, casi una tarea imposible. ¿Cuánto tiempo toma para que el cemento se endurezca? No mucho. Lo mismo pasa con los niños. Las barreras o límites de sus vidas necesitan ser establecidas temprano y deben mantenerse constantemente durante su tiempo en el hogar. Para el tiempo en que sean mayores para salir del hogar y empezar su propia familia, ellos estarán preparados para asentar barreras o límites para sus hijos — nuestros preciados nietos. 


¿DE QUÉ ESTÁ HECHO UN MURO? 


¿Cuáles son algunos de los materiales que necesitamos para construir muros de protección? No hay suficiente tiempo ni espacio aquí para mencionar todos, así que escogeremos algunos que son básicos y necesarios alrededor del mundo.

• Respeto a los superiores (Hebreos 13:17) y unos a otros (Romanos 12:10).

El respeto es básico para todas las culturas, aunque esto varía. Todo niño debe saber cómo reverenciar a sus superiores, especialmente aquellos que están tratando de guiarlo. Este respeto y reverencia debe incluir las leyes del país y las autoridades gubernamentales (Romanos 13:1). El respeto necesario para vivir pacíficamente con los miembros de familia de diferentes edades es vital y debe empezar temprano en la vida. El respeto conduce a los niños a obedecer a sus superiores y los protege de muchos daños.

• Amor y obediencia a Dios y a su Palabra (Juan 14:15).

Dios siempre ha igualado al amor por Él con la obediencia a su Palabra. Él quiere darnos muchas cosas maravillosas, pero Él no puede ir en contra de su Palabra. Cuando nosotros fallamos a obedecerla, estamos pidiendo problemas (Deuteronomio 11:26-28).

• Manteniendo el templo de Dios puro (1 Tesalonicenses 4:3-4; Colosenses 3:5-6; Efesios 5:2-3).

Este punto probablemente es uno de los más importantes, y también uno de los más descuidados u olvidados, ya que incomoda a los padres hablar sobre el tema. El mundo quiere que los niños crean que ellos pueden leer, ver, pensar y hacer lo que ellos quieran. Se les dice que la inmoralidad sexual es algo que ellos pueden “escoger” y que no es asunto de otro. Es cierto que todo lo que hacemos en la vida es algo que escogemos. Pero con un entendimiento apropiado de las consecuencias de escoger algo malo, nuestros hijos podrán ahorrarse mucho dolor y problemas.

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son don de Dios” (1 Corintios 6:18-20).

• Buscando la voluntad de Dios (Romanos 12:1-2).

Esta es un área donde mucha gente se siente inadecuada. El conocer la voluntad de Dios, es un proceso simple de conocer la Palabra de Dios y vivir de acuerdo a los principios o fundamentos que se encuentran en ella. Esto viene con oración y con estudio de la Biblia durante toda la vida. Si las familias hacen de esto una prioridad y un hábito cuando sus hijos están pequeños, ellos crecerán acostumbrados a buscar en la Palabra de Dios guía para toda decisión, aun para decisiones diarias. El problema de encontrar la voluntad de Dios, viene cuando no se sigue este hábito de vida, y de repente se necesita una respuesta rápida. La voluntad de Dios envuelve nuestra vida completa. Es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos sobre cómo buscar y encontrar la voluntad de Dios. El vivir en la voluntad de Dios, significa estar dentro de los muros hallados en la Palabra de Dios para la vida diaria. 


MÁS LECCIONES DE NEHEMÍAS 


Nehemías sabía que su ciudad necesitaba muros (Nehemías capítulo 1). Los muros de Jerusalén habían estado derrumbados por casi 100 años, ¿por qué nadie había tratado de reedificarlos más antes? Hay dos razones posibles:

1. Una fuerte oposición de parte de la gente que vivía allí. Ellos eran los expatriados quienes habían sido trasladados allí como prisioneros del Imperio de Persia.

2. Falta de un líder con visión y determinación. Nehemías poseía ambas cosas en abundancia.

Ya hemos aprendido sobre el fracaso de muchas familias alrededor del mundo, de realizar el papel que Dios les ha dado en la sociedad. ¿Por qué se ha hecho muy poco para corregir esta situación tan triste? Posiblemente por las mismas razones por las que nadie reedificó los muros de Jerusalén:

1. Una fuerte oposición de parte de los que viven en ese lugar, el dios de este mundo y sus huestes

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:2-3).

¿Cuáles son algunas cosas que los que “viven en ese lugar” nos están diciendo sobre las familias?

• Que sigamos las modas o costumbres de esa cultura aun cuando esto signifique una desobediencia directa a la Palabra de Dios. Por ejemplo: la práctica de probar que una niña puede tener hijos antes de ser considerada elegible para el casamiento, va contra la ley de Dios.

• Que torzamos la Palabra de Dios para que se amolde a las circunstancias. Por ejemplo: el mandato de no unirse en yugo desigual con los incrédulos es ignorado debido a las “circunstancias.”

• Que no es necesario que el padre esté alrededor, siempre y cuando él mande suficiente dinero a su familia.

• Que el divorcio no es un asunto grave.

Estas son sólo algunas de las mentiras que están siendo esparcidas por los que “viven en ese lugar.” A ellos no les importa usar un ataque real, pero también emplean los mismos métodos que Sanbalat (Nehemías 4:1) utilizó — mentiras y mala propaganda. La Palabra de Dios sencillamente nos dice:

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:9-11).

2. Falta de un líder (padre o cabeza del hogar) con visión y determinación.

Posiblemente, el líder de familia no es el tipo de líder o cabeza espiritual que ve la necesidad de tener muros (barreras) para su familia. Tal vez él no ha hablado con Dios y no ha seguido las leyes de Dios con respecto a la vida familiar diaria. Pueda ser que él haya tenido el deseo, pero la oposición ha vencido sus esfuerzos, de modo que él se ha dado por vencido.

Cualquiera que sea la razón para que los muros estén derribados, es tiempo de levantarse y construir. Así como Nehemías, el líder de la familia necesita orar, y después actuar. 


HACER QUE TODOS PARTICIPEN 


Otro ingrediente importante para el éxito de Nehemías, es que él hizo que todos participaran. Artesanos expertos trabajaban con obreros ordinarios. Sacerdotes y gobernantes trabajaban junto con las familias regulares, quienes estuvieron motivada a construir la sección del muro que estaba justo al frente de sus propias casas (Nehemías 3:28).

“Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de

Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declare cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.” (Nehemías 2:17-18).

Debido a la diligencia de Nehemías y de sus ayudantes, el muro completo estuvo reedificado en solo cincuenta y dos días (Nehemías 6:15). Todo empezó con un hombre que vio la necesidad y estuvo dispuesto a dejar una vida de lujo y comodidad para realizar la obra. Nehemías no solamente tuvo la visión para la obra, él pudo compartir esa visión de tal manera que otros participaran. No solamente ellos participaron — ellos nunca pararon la obra, sino que también estuvieron de guardia. Ellos estaban totalmente comprometidos en reedificar el muro de Jerusalén:

“Ni yo ni mis parientes y ayudantes, ni los de mi guardia personal, nos desvestíamos para nada: cada uno de nosotros se mantenía listo para la defensa” (Nehemías 4:23, NVI).

CONCLUSION 

La tarea de reedificar los muros (barreras) alrededor de nuestras familias, tal vez parezca algo gigante. Pero con la ayuda, guía de Dios, y con el trabajo diligente de cada miembro de la familia, esto se puede realizar. No debemos desanimarnos si es que empezamos solos; Nehemías empezó solo. Debemos recordar que nuestra labor es realmente un llamado de Dios para proteger y resguardar a nuestras familias.

¿Qué fue lo primero que hizo Nehemías cuando oyó acerca de los muros derrumbados de su amada Jerusalén? Él lloró, después ayunó y oró para dirección y ayuda.

“Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos” (Nehemías 1:4).

Tal vez, recién te estás enterando de la terrible condición de las familias cuando son medidas de acuerdo a la Palabra de Dios. Si es así, la primera reacción es lamentarse por fallar en seguir los caminos de Dios. Pero no te detengas allí. Así como Nehemías, ayuna y ora para obtener la ayuda de Dios, después ponte a trabajar.

Nehemías fue a Dios para obtener dirección y después actuó rápidamente y constantemente. Del mismo modo nosotros debemos hacerlo. Y así como Nehemías, no debemos descansar hasta que la obra esté finalizada. ¿Es posible que como Nehemías, la obra se termine mucho antes de lo que pensamos? Sí — porque con Dios todas las cosas son posibles. Nehemías tiene una palabra más de ánimo para nosotros:

“Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo: ¡No les tengan miedo! Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y peleen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, y por sus esposas y sus hogares’” (Nehemías 4:14, NVI).


UN ARCA PARA LA FAMILIA



“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” (Mateo 24:37-39).

ENFOQUE

Nuestro mundo está lleno de problemas y sufrimiento. Las familias están luchando para sobrevivir. Pero hay esperanza. Dios tiene un plan para las familias, y Él está buscando a alguien que se levante y siga ese plan, así como lo hizo Noé.


 
LO QUE HE APRENDIDO

Génesis 6 nos relata la historia de lo inicua que se convirtió la gente que Dios creó. Hubo violencia y guerras, maldad y egoísmo. Las cosas que sucedieron miles de años atrás, son como ver una figura de nuestro mundo. A la gente no le importaba nada Dios, sino que solamente buscaban sus propios placeres (Génesis 6:1-7).
Este capítulo nos presenta a un hombre quien rehusó seguir a la multitud. En toda la tierra Dios solamente encontró un hombre que se comunicaba con El y obedecía sus leyes.

“Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Génesis 6:8). 


¿POR QUÉ CONSTRUIR UN ARCA? 


Cuando Dios por primera vez le habló a Noé sobre construir un arca, Noé tenía 480 años de edad. Nunca había llovido. Las plantas y los árboles eran regados con el vapor que subía de la tierra (Génesis 2:5-6).

Dios le dijo a Noé exactamente cómo construir este barco, y también le dijo por qué quería que fuese construido (Génesis 6:13-22). En este tiempo Noé todavía no tenía hijos (Génesis 5:32, 6:3), pero él obedeció sin preguntar.

Sin lluvia y viviendo donde la gente no tenía familiaridad con gran cantidad de agua, el construir un barco parecía una idea tonta. Pero Dios estuvo harto de la manera que su creación (hombre) estaba actuando. Él se lamentó de haber creado al hombre. Él se propuso destruir a la humanidad, con excepción de la familia de un hombre justo quien halló gracia ante sus ojos (Génesis 6:1-9).

Veinte años antes de que Noé tuviera hijos, Dios le dijo que construyera un arca la cual salvaría a sus hijos, a su esposa, y a las esposas de sus hijos (Génesis 6:18). Dios dio las instrucciones y no vemos que Noé haya colocado alguna objeción.

“Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo, todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo” (Génesis 6:17-18).

Aunque el mundo estaba terriblemente lleno de maldad, Dios tuvo un plan para la salvación y protección del único hombre justo viviente. Dios específicamente quiso que los hijos de ese hombre fuesen salvos.

• Dios dio provisión para que la vida continuará, cuando Él le dijo a Noé que hiciera entrar al arca a todos los animales por parejas (dos de cada especie).

• Dios se aseguró de que hubieran suficientes animales limpios (siete de cada especie) para que Noé ofreciera sacrificios (Levítico 11 menciona a los animales que se consideraban limpios).

• Hubo espacio en el arca para que estas criaturas vivieran juntas hasta que la destrucción de Dios estuvo finalizada.

• El arca fue de 450-pies (150-metros) de largo, 75-pies (25-metros) de ancho, y 45-pies (tres pisos—15-metros) de altura. Este fue un barco grande. Como siempre, Dios proveyó una salida de escape para todos. Leer Génesis 6-7.) 


LA FE EMPIEZA CON LA OBEDIENCIA 


“Es, pues, la fe la certeza de lo que espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

La fe nada tiene que ver con lo que podemos ver o tocar. La fe viene de creer que lo que no se ve es verdadero, real y posible.

• La fe de Noé causó a que él obedeciera el mandato de Dios de construir un arca, sin ninguna señal visible.

• No hubo un evento previo en la historia para levantar la fe de Noé.

• Él ni siquiera tenía hijos cuando comenzó a trabajar en este gran barco, el cual podía cargar aproximadamente 35,000 especies diferentes de vertebrados (animales con columna vertebral).

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).

Noé no esperó para ver la lluvia, y no esperó hasta que sus hijos nacieran para empezar a trabajar en el arca que salvaría sus vidas. El obedeció a Dios. Y fue bueno que él lo hiciera así, ya que Noé no tuvo la menor idea de cuándo empezaría a llover.

LOS HIJOS DE NOÉ 


Después de veinte años de que él empezó a construir el arca, Sem el primer hijo de Noé nació, luego Jafet y después Cam. Estos hijos nacieron con la construcción del arca a su alrededor. Ellos eran parte de esto y también parte del ridículo que sufrían con este trabajo.

Ellos escucharon a su padre predicar todos los días y soportaron las burlas de los malvados incrédulos. Esto duró 120 años (Génesis 6:3). Cuando llegó el diluvio Sem, Jafet y Cam ya eran hombres casados. Ellos fueron salvos debido a la obediencia continua de su padre Noé.

Nunca escuchamos que los hijos de Noé se rebelaron contra el trabajo de construir el arca. Obviamente ellos también creyeron en Dios. Ellos estuvieron:

• Presentes durante los 100 años de construcción;

• Presentes cuando Dios les dijo que entraran en el arca;

• Presentes cuando Dios cerró la puerta del arca;

• Presentes cuando la lluvia cayó y las fuentes del grande abismo fueron rotas;

• Presentes todos los días para ayudar a alimentar y cuidar a los animales en el gran zoológico flotante;

• Presentes cuando las aguas se detuvieron y el gran barco empezó a flotar día tras día;

• Presentes cuando el barco por fin descansó sobre la tierra y la paloma regresó con una rama de olivo en su pico;

• Presentes para sacar a los animales fuera del arca;

• Presentes cuando su padre ofreció sacrificio a Dios;

• Presentes y usados por Dios para habitar la tierra, después que el gran diluvio se secó (Génesis 7-8).

LECCIONES DEL ARCA 


¿Qué cosa tiene ver con nosotros la historia de Noé y el arca? Esto empieza con la fe. Hay muchos tipos de familias (tanto física como espiritual) representadas en la iglesia. Algunas tienen hijos mayores y nietos. Otras tienen hijos pequeños y mayores. Algunas no tienen hijos. Pero todos tenemos algo en común con Noé.

• Dios nos ha llamado a ser responsables de la salvación de nuestras familias.

• Dios nos ha dado direcciones claras sobre la construcción del arca de salvación mediante su Palabra — la Biblia.

• No podemos esperar a que las circunstancias o situaciones sean perfectas para así empezar la construcción del arca que salvara a nuestras familias. Una obediencia inmediata es necesaria para realizar el trabajo.

• Las instrucciones de Dios tal vez parezcan imposibles, pero si Él nos ha dicho que hagamos algo, Él nos ayudará a realizar el trabajo.

¿Cuán fácil crees que fue para Noé “meter en el arca” dos de cada especie viviente de toda carne (Génesis 6:19-20)? ¿Cómo te gustaría que alguien te mandara a recoger comida para todos estos animales y la almacenaras dentro de este gran barco que estás construyendo en tierra seca (Génesis 6:21)? “Y Noé hizo todo según lo que Dios le había mandado” (Génesis 6:22, NVI). ¡Y tú piensas que Dios te está pidiendo que hagas algo muy difícil!

Algunas de las lecciones del ejemplo de Noé son difíciles de seguir:

• Noé predicó por muchos años, y nadie le creyó, excepto su familia cercana.

• Noé continuó construyendo el arca, a pesar del rechazo de sus amigos, vecinos, y familia alrededor de él. ¿Cómo sabemos que ellos rechazaron su predicación? Nadie entró en el arca con Noé, con excepción de su familia cercana (su esposa, los tres hijos y sus esposas).

• Noé construyó el arca porque Dios le dijo sobre la destrucción venidera, aunque no había ninguna señal de aquella.

• Noé nunca dudó de las instrucciones de Dios y nunca trató de cambiar los planos que se le había dado. 


LA FE EXTREMA DE NOE 


Algunos de los datos más interesantes de esta historia tienen que ver con la construcción del barco.

• Solamente se menciona dos materiales necesarios para la construcción del arca: madera de gofer (probablemente ciprés) y brea la cual tendría que ser puesta por dentro y por fuera (Génesis 6:14). No se permitieron otras opciones.

• El tamaño fue inmenso y la tarea también. Tomó 120 años para finalizarla (Génesis 6:3).

• Noé tuvo que seguir direcciones específicas, ya que tenía que haber suficiente espacio para dos animales de cada especie, y para los reptiles (Génesis 6:19-20), y siete de cada bestia limpia (Génesis 7: 2-3).

• Tenía que haber un almacén para la comida de los animales (Génesis 6:21). Alguien tenía que saber qué era lo que a los animales le gustaba comer (los pollos no comen hierba, pero los caballos sí) y tenían que alimentarlos diariamente.

¡Qué tal trabajo! Noé hizo lo que Dios le dijo que hiciera, nunca puso alguna objeción, nunca se quejó, y no falló en hacer lo que Dios dijo, ni siquiera una cosa (Génesis 6:22, 7:5). ¡Qué tal fe!

La fe de Noé fue expresada otra vez cuando él entró en el arca y Dios cerró la puerta, ya que él no tenía manera para abrir la puerta por sí mismo. Él no podía salir, y no podía dejar a otros entrar. No tenemos ningún registro de alguien queriendo entrar en el barco durante el tiempo que Noé, su familia, y los animales entraban al arca.


ENTRA EN EL BARCO . . . ¡O SINO! 


¿Qué piensas que sucedió cuando empezó a llover? La gente nunca había visto o sentido el agua caer del cielo. Ellos tampoco estaban familiarizados con las fuentes del grande abismo (Génesis 7:10-11), pero estos fueron sueltos. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba pasando, ¿te imaginas a ellos tratando de entrar en el arca? Si es que lo intentaron, fue demasiado tarde.

Todos los días que llovió y todos los días después que paró la lluvia, el barco flotó exactamente al gusto de Dios.

• No hubo timón;

• No hubo un método para navegar;

• No hubo remos para remar; y

• No hubo velas para coger el viento.


Noé y su familia estuvieron completamente a la misericordia, dirección y tiempo de Dios. Ellos estaban indefensos en el arca de seguridad. ¿Salvos? Sí, pero ellos no tenían la menor idea de a dónde iban, cuándo llegarían o cómo sobrevivirían una vez que desembarcaran. ¡Qué tal viaje!

Si es que hubo dudas y quejas en este viaje, la Biblia no lo registra. Si es que Noé y su familia estaban con temor, no leemos al respecto. Ellos totalmente confiaron en Dios para que los cuidara, guiara y los ayudara durante la tormenta que bramaba a su alrededor, y que flotaba sin ninguna señal de tierra seca.

Encontramos lecciones de fe extrema en la historia de Noé:

• Obedecer el plan de Dios para nuestra vida y ministerio significa depender completamente del tiempo de Dios. El alcanzar nuestra meta, tal vez tome mucho más tiempo o mucho menos tiempo de lo que nos imaginamos.

• Obedecer el plan de Dios, significa confiar en Dios para dirección y guía de cada paso del camino.

• No podemos controlar la navegación del arca de Dios.

• Dios no nos olvidará, sino más bien nos traerá salvos – a exactamente donde Él quiere que estemos.

CONCLUSIÓN

¿Qué tiene que ver esto con el entrenamiento de nuestros hijos? La responsabilidad de entrenar a nuestros hijos “en su camino” no es una opción. Como varones de Dios y/o padres, no tenemos otra opción. Dios nos ha mandado a hacer esto, y de fallar a hacerlo así, requerirá una respuesta en el Día del Juicio. Dios siempre ha requerido este entrenamiento para los hijos. Este es el método que Él ha diseñado para asegurarse de que sus leyes y su justicia siempre sigan. Si es que fallamos en obedecer este mandato, no solamente nuestros hijos se perderán sino que nosotros también.

Si Noé no hubiera construido el arca, ¿se habría salvado? El propósito señalado fue para la salvación de su familia, pero también lo salvó a él. Como hombre de Dios y hombre de tu hogar, ¿qué estás haciendo con respecto a la salvación de tus hijos — aquellos en tu familia y aquellos a quienes crías como líder espiritual?

• ¿Estás siguiendo las direcciones específicas dadas por Dios en su Palabra (Hechos 2:38-39) para asegurarte de que tus hijos estén dentro del arca de seguridad (salvación)?

• ¿Estás entrenando a tus hijos desde que son pequeñitos (Mateo 19:13-14; Marcos 10:13-16; Lucas 18:15-17)?

• ¿Estás de forma constante entrenando a tus hijos en los caminos del Señor, para asegurar que ellos sigan sus estatutos? Si no eres constante —no importa cuánto tiempo tomes— tú no terminarás la construcción del arca. Le tomó a Noé 120 años, pero él nunca abandonó o se dio por vencido (Deuteronomio 6:7-9, 20-25).

Si has contestado: “no”, a cualquiera de estas preguntas, saca tus herramientas (La Palabra de Dios y la oración) y empieza a construir un arca.

“Por fe Noé construyó un barco en medio de tierra seca. Se le advirtió sobre algo que él no podía ver, y actuó con respecto a lo que se le dijo. ¿Cuál fue el resultado? Su familia fue salva. Su acto de fe puso una raya entre la maldad del mundo incrédulo y la rectitud o justicia del mundo creyente. Como resultado,

Noé tuvo una intimidad con Dios” (Hebreos 11:7)



Fuente: Estudiospentecostales.blogspot.com

jueves, 15 de agosto de 2019


SEMINARIO FORMANDO LIDERES


Nuestra misión es capacitar a obreros para el servicio eficaz en la obra del Señor. Si estas interesado en capacitarte y a perfeccionar tu servicio en el ministerio de la Palabra de Dios, esta es tu oportunidad. Llena tu solicitud de inscripción y estarás  listo para iniciar tu carrera en la preparación para el servicio en la obra del Señor. te esperamos!!


viernes, 26 de julio de 2019


La Iglesia y el Sábado



Hay mucha conversación acerca del sábado o día día de reposo, también conocido como séptimo día. ¿Es el día de reposo para la iglesia cristiana hoy? ¿Es domingo el sábado cristiano

Estas y muchas otras preguntas están siendo hechas y llevadas a la atención del pueblo de Dios por aquellos que están abogando por que la iglesia debe observar el día de reposo. Mientras que la observancia del séptimo día solía estar limitada principalmente a grupos como los Adventistas del Séptimo Díala observancia del sábado está ahora apareciendo dentro de muchas denominaciones que no guardan el séptimo día (Sábado) incluyendo los Pentecostales de la unicidad.


La cuestión del sábado está intrínsecamente relacionada con la cuestión de la relación de la iglesia con la ley de Moisés. Para responder a la cuestión de la relación de la iglesia con el séptimo día, primero debemos responder a la cuestión de la relación de la iglesia con la ley.

LA RELACIÓN DE LA IGLESIA CON LA LEY

Si bien la relación de la iglesia con la Ley de Moisés es fundamental para la cuestión del séptimo día, no deseo explorar todas las profundidades de esta faceta de la discusión porque (1) he explorado esta cuestión en profundidad en otros artículos y no Deseo repetirme aquí, y (2) el enfoque de este artículo no está en la relación de la iglesia con la Ley, sino en el papel y / o significado del séptimo día para la iglesia de hoy

Lo siguiente, por lo tanto, sólo ofrecerá un breve resumen argumentando que la Ley de Moisés fue anulada en todo con la muerte de Cristo y reemplazada por la Nueva Alianza. Para más información sobre este tema, consulte los artículos titulados "La Ley: El Pacto Incomprendido", "La Inferioridad de la Ley a la Nueva Alianza en Gálatas", y "Hebreos 7: 12-Cambiado o Abolido?"

El Pacto Mosaico era un pacto dado a los hijos de Israel que fueron liberados de Egipto (Éxodo 19: 3-6). El pacto fue hecho exclusivamente con la nación de Israel (Salmos 147: 19-20, Romanos 9: 4, Efesios 2:12). Nunca fue intención de ser un pacto perpetuo, porque el AT predijo su reemplazo por un pacto superior (Jeremías 31: 31-33; véase también Ezequiel 36: 24-28). 

El Pacto Mosaico sirvió como maestro de escuela para llevar a los hijos de Israel a encontrar fe en el Mesías. Una vez que el Mesías había llegado, sin embargo, ya no estaban bajo el maestro de la ley (Gálatas 3: 21-25).

El Nuevo Testamento es claro en su insistencia de que el Pacto Mosaico fue reemplazado por el Nuevo Pacto. Según el apóstol Pablo, los gentiles habían sido separados de la ciudadanía de Israel, y eran extranjeros a sus pactos de promesa (que incluye el pacto mosaico, Efesios 3:12). 

Debido a la naturaleza exclusiva del pacto mosaico entre Dios y la nación judía, los gentiles no podían participar de sus beneficios. Esto creó una división entre judíos y gentiles entre los que tenían promesas de pacto y aquellos sin promesas de pacto. 

Para reconciliar a los gentiles con Dios, lo que separaba a los gentiles de las promesas de Dios necesitaba ser abolido. Cristo abolió esta separación cuando abolió la ley mosaica. Pablo declaró que Cristo "derribó la pared intermedia de la partición..., habiendo abolido en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos contenida en las ordenanzas..." (Efesios 2: 14-15). (Efesios 2: 15-16) 

Esta unión de judíos y gentiles en un nuevo cuerpo, logrado por la abolición del muro divisor de la ley, ha traído consigo a los judíos y gentiles en el estatus de ciudadanía en el reino de Dios, disfrutando del acceso al Padre a través del mismo Espíritu que el de los judíos (Efesios 2: 18-19).

En una epístola anterior Pablo explicó cómo los judíos habían tratado de ganar justicia por obediencia a la ley mosaica, en lugar de por la fe, y por lo tanto fracasaron en alcanzar la justicia de Dios (Romanos 9: 31-10: 3). Pero "Cristo es el fin de la ley, con el resultado de que hay justicia para todo aquel que cree" (Romanos 10: 4). Con el advenimiento de Cristo la Ley ha terminado, y la justicia está siendo obtenida aparte del pacto de la ley (Romanos 3: 20-22).

Mientras sostenía que los cristianos no debían seguir pecando, Pablo les dijo a los romanos: "No estamos bajo la ley, sino bajo la gracia..." (Romanos 6: 14b). Este versículo es muy significativo a la luz de lo que Pablo había dicho anteriormente acerca de la naturaleza y el propósito de la Ley. 

La Ley definió lo que era el pecado (Romanos 3:20, 7: 7, I Juan 3: 4). Cuando se dio la Ley y se definió el pecado, los que estaban bajo la Ley ahora eran responsables por sus acciones, y la ira de Dios sería ejecutada contra ella (Romanos 4:15, 5:13). 

La Ley, entonces, hizo que el pecado apareciera como pecado (Romanos 7:13, Romanos 5:20, Gálatas 3:19). La Ley de Moisés, porque definió el pecado, incitó realmente al pecador inherente del hombre a ser cada vez más pecaminoso, fortaleciendo así el poder del pecado sobre el hombre (Romanos 5:20, 7: 5, 14-25, I Corintios 15:56). 

Esto no hace que la ley sea mala (Romanos 7:12, 14a), sino que muestra la debilidad de la Ley para traer la justicia a los seres humanos depravados (Romanos 8: 3-4, Hebreos 8: 6-9). Sólo a través del Nuevo Pacto -el pacto de gracia- se puede vencer esta debilidad de la Ley.

Mientras que el Pacto Mosaico incitó a la pecaminosidad del hombre a ser cada vez más pecaminoso, y no le ofreció ningún modo de superar esta pecaminosidad, el Nuevo Pacto lo hace. Es por eso que Pablo argumentó en Romanos 7 que hemos muerto a la Ley para servir a Cristo en la novedad del Espíritu (Romanos 7: 1-6). 

Fue precisamente porque la Ley trajo el conocimiento del pecado y aumentó la pecaminosidad inherente del hombre que aquellos bajo el Pacto Mosaico estaban en continua esclavitud al pecado sin esperanza de libertad (Romanos 7: 7-24). El primer paso para liberarse de esta situación era liberarse de la Ley.

La declaración de Pablo en Romanos 6:14 es tan poderosa porque no sólo declara que ya no estamos bajo la ley como una obligación, sino que demuestra que el Pacto Mosaico es en sí mismo una barrera para la justicia y la santidad. 

Es sólo porque la iglesia ha sido liberada de la Ley y traída bajo el poder de la gracia de la Nueva Alianza que somos capaces de vivir por encima del dominio del pecado en nuestras vidas. Si la iglesia permaneciera bajo la ley mosaica, estaría necesariamente sujeta al mismo problema de pecado que enfrentan los santos del AT sujetos a la Ley.

Mientras que la libertad de la Ley es el primer paso para liberarse del dominio del pecado, el segundo paso es la obediencia a la doctrina de la Nueva Alianza, a saber, el bautismo (Romanos 6: 17-18). 

A través del bautismo en Cristo, el dominio del pecado se rompe, permitiéndonos superar su gobierno en nuestras vidas (Romanos 6: 1-13). Habiendo muerto al pecado a través de la abrogación de la Ley y mediante el bautismo en Cristo, ahora estamos vivos de la justicia y libres del dominio del pecado (Romanos 6:13, 22; I Pedro 2:24).

El autor de Hebreos fue explícito en su enseñanza de que la Ley ha sido reemplazada por el Nuevo Pacto. La Ley ha sido abolida porque era débil y, en última instancia, inútil para la salvación de la humanidad. No pudo hacer nada perfecto, pero el Nuevo Pacto lo hizo (Hebreos 7: 18-19; 8: 6-13; 9: 9-11; 10: 1-12, 14; 12: 22-24). El autor es claro que la Ley ha terminado, siendo reemplazada por el Nuevo Pacto, siendo este último más que un simple complemento del primero.

EL SÉPTIMO DÍA Y SU RELACIÓN CON LA IGLESIA


Solo para Israel - El Propósito del día de reposo

De acuerdo con Deuteronomio 5: 3, el Pacto Mosaico no fue hecho con nadie excepto con la generación que viajó al Sinaí con Moisés. Según Nehemías 9: 13-14, el séptimo día no fue dado a conocer hasta la entrega de la ley en el Sinaí. Dios le dio a Israel "juicios justos, y leyes verdaderas, buenos estatutos y mandamientos; y les dio a conocer tu santo sábado, y les mandó preceptos, estatutos y leyes, por mano de Moisés, tu siervo". 

El Señor dijo por medio de Ezequiel: "Y les di también [a Israel] mis días de reposo, para que fueran señal entre mí y ellos, para que supieran que yo soy el Señor que los santifica" (Ezequiel 20:12).

Note que los días de reposo sólo fueron dados a Israel, y sirvieron como señal entre Yahweh e Israel. Éxodo 31: 12-17 también enfatiza que el séptimo día era una señal entre Yahweh e Israel solamente.

    Habla también a los hijos de Israel, diciendo: "Ciertamente guardaréis mis sábados, porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy el SEÑOR que os santifico. Por lo cual es santo para vosotros: todo aquel que profane, ciertamente será muerto, porque cualquiera que haga alguna obra en él, será cortado de entre su pueblo. 

"La obra será hecha por seis días, pero la séptima Es el sábado de reposo, santo al SEÑOR: cualquiera que haga alguna obra en el día de reposo, ciertamente será muerto. Por lo tanto, los hijos de Israel guardarán el sábado, para observar el Sábado a través de sus generaciones como un pacto perpetuo Es una señal entre mí y los hijos de Israel para siempre, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y al séptimo día descansó y se refrescó. (NKJV)

El séptimo día era una señal visible para probar la obediencia de Israel al Pacto Mosaico (Ex 16: 4-5). La única manera en que el día de reposo podría ser una señal es si era única para Israel y única para el Pacto Mosaico. Si era universal o anterior al Pacto Mosaico, no era único y difícilmente podía clasificarse como un signo único entre Yahweh e Israel.[1]

El Séptimo día es una señal del Pacto Mosaico, al igual que el arco iris era un signo del Pacto con Noé y la circuncisión era el signo del Pacto Abrahámico (Éxodo 31:13, 17; Ezequiel 20:12, 20). 

El día de reposo como signo del pacto explica por qué el castigo por profanar la muerte del séptimo día fue tan severo (Éxodo 31:14, Números 15: 32-36, Jeremías 17: 19-27). La observancia de Israel del séptimo día indicaba su lealtad a Yahweh, mientras que su rotura del día de reposo indicaba su traición contra Yahweh y su pacto.

Una vez que el Pacto Mosaico fue abolido, el signo del pacto también fue abolido con él. El NT es muy claro que ya no necesitamos guardar el séptimo día porque era sólo una sombra del resto que debíamos recibir en Cristo (Romanos 14: 5-6, Gal 4: 10-11, Colosenses 2: 11-17).

Otro propósito detrás del mandamiento del día de reposo era recordar a los hijos de Israel que fueron liberados de la esclavitud de Egipto por Yahweh. Deuteronomio 5:15 declara: "Y recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con mano poderosa y brazo extendido, por lo cual Jehová tu Dios te mandó guardar el Día de reposo”. (NVI) 

Deuteronomio conecta el sábado con la liberación de Egipto descrito en Éxodo. Mientras que en Egipto los israelitas eran obligados a trabajar todos los días sin descanso, cada sábado que los israelitas ahora podían descansar. Cada sábado de descanso recordaría a Israel que Dios es un emancipador, un libertador, trayendo descanso a Su pueblo.

Debemos preguntar si el mandamiento del día de reposo era anterior a la Ley de Moisés, siendo un mandamiento universal y perpetuo de la creación, ¿cómo se podría dar el séptimo día para recordarle a Israel el Éxodo? Sólo podría hacerlo si el séptimo día fuera algo nuevo y único, que se originaría después de la esclavitud israelí en Egipto.

LA LEY ES UN CORPUS UNITARIO

Si bien se ha demostrado previamente que la iglesia ya no está bajo el Pacto Mosaico, sino bajo el Nuevo Pacto, no necesariamente responde a la cuestión de la relación de la iglesia con el séptimo día

Aunque parece lógico que, puesto que la Ley ha terminado en la que aparece la orden de guardar el día de reposo, que el mandamiento del séptimo día también ha sido abolido, algunos argumentan lo contrario dividiendo la Ley en varias partes, argumentando que sólo algunas partes han sido abolidas Mientras que otros siguen vinculantes. 

La visión más frecuente de la Ley es que se divide en tres categorías: la ley moral, la ley civil y la ley ceremonial. Aunque esta manera de ver la Ley puede ser beneficiosa para facilitar nuestra categorización mental de las muchas leyes, el concepto es ajeno a la Escritura.

La Ley de Moisés nunca fue fragmentada en varias partes, pero siempre fue vista como un todo cohesivo y unificado. Uno tenía que guardar todos los 613 mandamientos de la Ley para recibir de sus beneficios (Gálatas 3: 10-12). 

Moisés dijo: "Maldito el que no confirme todas las palabras de esta ley para hacerlas" (Deuteronomio 27:26) El Señor dijo por medio de Jeremías: "Maldito el hombre que no obedece las palabras de este pacto, Obedeced mi voz, y hacedlos conforme a todo lo que yo os mando "(Jeremías 11: 3-4) (ver también Gálatas 3:10). 

Santiago lo resumió mejor cuando dijo: "Porque cualquiera que guarda toda la ley, y sin embargo ofende en un punto, es culpable de todos" (Santiago 2:10). Guardar 612 mandamientos y, sin embargo, no mantener el 613, es romper todo 613. Romper una ley "ceremonial" fue visto de la misma manera que una ley "moral". Se exigía obediencia perfecta a todos los mandamientos del pacto, porque era un todo unificado.

Esta comprensión de la Ley es muy importante para nuestra comprensión de la relación del Pacto Mosaico con la Nueva Alianza porque comúnmente se enseña que Jesús sólo abolió las leyes ceremoniales y civiles de la Alianza Mosaica cuando estableció la Nueva Alianza dejando la Ley moral  vigente. 

Sin embargo, debido a que la Escritura describe la Ley como un todo único unificado, debemos concluir que Jesús abolió todo el Pacto Mosaico, incluyendo sus leyes morales (Santiago 2: 10-11). Esto no significa que Dios ya no tiene leyes sobre moralidad en la actualidad. La naturaleza moral de Dios exige que Él tenga siempre una ley moral para la humanidad. 

Antes de la Ley instruyó a los hombres a través de su conciencia y a través de leyes orales transmitidas de generación en generación (Romanos 2: 12-16). Esto era necesario porque ninguna revelación escrita existía antes de la Ley de Moisés que pudiera definir lo correcto y lo incorrecto. 

Abraham nunca tuvo una Escritura que le hablara acerca de las leyes de Dios, pero leemos que Abraham obedeció la voz de Dios, guardó Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus leyes (Génesis 26: 5). 

Las leyes de Dios que tienen que ver con su naturaleza moral precedieron a la Ley de Moisés y fueron añadidas a lo que consideramos como los aspectos ceremoniales y civiles de la Ley, pero cuando Jesús abolió la Ley en su muerte (Hebreos 9: 17), incluso lo que llamamos los aspectos morales de la Ley fueron abolidos.

Dios no abolió Sus propias leyes morales cuando Él erradicó la Ley, pero Él erradicó la legalidad del pacto en su totalidad. No podía abolir algunas partes de la Ley y otras no, porque era una sola unidad. 

Después de abolir el pacto entero Dios reiteró Sus mandamientos morales eternos a la iglesia a través de las Escrituras del Nuevo Testamento. Cualesquiera que fueran las leyes morales de Dios antes de que el Pacto Mosaico estuviera también contenido en la Ley Mosaica, y siga siendo aplicable para nosotros en la era de la iglesia, escrita para nosotros en las Escrituras del Nuevo Testamento. 

Estas leyes morales estaban contenidas en la Ley de Moisés, pero tenemos pocos medios para juzgar si eran o no parte de la ley moral eterna de Dios, excepto por el hecho de que el mandamiento es reiterado en las Escrituras del Nuevo Testamento. 

Si un mandamiento mosaico no reaparece en el Nuevo Testamento se puede concluir que no era parte de la ley moral eterna de Dios, porque la identidad de la ley moral de Dios se encuentra en la expresión de mandamientos reveladores en Su Palabra (Romanos 7: 13).

¿Cómo una tal comprensión de la Ley afecta nuestra comprensión de los Diez Mandamientos? La mayoría de los creyentes afirmaría que los cristianos deben guardar los Diez Mandamientos porque nueve de los Diez Mandamientos también aparecen en el Nuevo Testamento de una forma u otra. Sin embargo, la orden de observar el séptimo día no reaparece. 

El Nuevo Testamento es claro que la iglesia no está obligada a la ley del séptimo día (Romanos 14: 5, Gálatas 4: 9-11, Colosenses 2: 14-17). Argumentar, entonces, que la iglesia debe guardar los Diez Mandamientos según lo establecido en el AT requeriría la inclusión de guardar el mandamiento del día de reposo también. 

Esto contradice la teología del Nuevo Pacto (como se demostrará más adelante), y la visión bíblica de la Ley de Moisés como una unidad integral. Viendo que los Diez Mandamientos son parte de los 613 mandamientos de la Ley Mosaica (y posiblemente el corazón mismo de El Pacto Mosaico), ellos también fueron abolidos en el Calvario. Nueve de ellos fueron "reintroducidos" en la Nueva Alianza debido al hecho de que son parte de la "ley moral" de Dios, que emana de Su santa naturaleza.

Es digno de mención examinar el tratamiento de Pablo del Decálogo (Diez Mandamientos) en sus escritos. En Romanos 7: 4-7 Pablo dijo a sus lectores que ellos fueron liberados de la Ley por su terminación, para poder servir a Cristo. 

Estaban "muertos a la ley" por medio de Cristo (v.4). La Ley realmente despertó su pecaminosidad, culminando en su muerte espiritual (v.5). Ahora que los romanos habían sido liberados de la ley, sin embargo, podían servir a Dios en la novedad del Espíritu (v.7). Para ejemplificar cómo la Ley se opone al poder de la gracia para vencer el pecado, Pablo citó el décimo mandamiento que prohibía la codicia.

Si los Diez Mandamientos del Pacto Mosaico todavía fueran jurídicamente vinculantes para la iglesia como los Diez Mandamientos de la Ley, Pablo no habría hecho tal declaración porque en este contexto la Ley (antigüedad de la letra) estaba siendo contrastada con la Nueva Alianza (Novedad del Espíritu). 

Pablo argumentó que la Ley trae la muerte, pero Cristo trae vida. Parte de la Ley que trae la muerte es el décimo mandamiento en el Decálogo, que se opone a la Nueva Alianza, y nos une en el pecado en lugar de liberarnos de ella. 

Esto no significa que Pablo pensó que la codicia ya no era pecado, porque el Nuevo Testamento la condena en varios lugares. Lo que demuestra es que Pablo consideraba que el Decálogo era parte del antiguo Pacto Mosaico que se ha eliminado en Cristo, ya no vinculante en la iglesia. 

Era parte integrante del Pacto Mosaico, dentro de su unidad general como un pacto. La Ley de la cual el niño de Dios es entregado incluye los Diez Mandamientos como una unidad del Pacto Mosaico, pero esto no significa que ya no estamos obligados a obedecer todos los mandamientos, nueve de ellos se repiten en principio en el Nuevo Pacto.

LA ELIMINACIÓN DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS, INCLUYENDO SÉPTIMO DÍA,  EN   2 CORINTIOS 3:6-11.

    Pero si el ministerio de la muerte, escrito y grabado en piedras, fuese glorioso, para que los hijos de Israel no pudiesen contemplar el rostro de Moisés para la gloria de su rostro; Cuya gloria debía ser eliminada: ¿Cómo no será el ministerio del espíritu algo glorioso? Porque si el ministerio de la condenación es gloria, mucho más el ministerio de la justicia excede en gloria. 

Porque aun lo que se hizo glorioso no tuvo gloria en este aspecto, por causa de la gloria que excede. Porque si lo que se ha hecho fuera glorioso, mucho más lo que queda es glorioso.

Los únicos mandamientos que el Antiguo Testamento registra como escritos y grabados en piedras fueron los Diez Mandamientos. Estaban escritas en las piedras del Monte Sinaí. Sería seguro concluir, entonces, que Pablo al menos tiene los Diez Mandamientos en mente aquí. 

Esos comandos resultaron en la condenación, y han sido reemplazados por la Nueva Alianza caracterizada por la vida del Espíritu. Según el apóstol Pablo, entonces, no estamos bajo el Decálogo. Estamos bajo los mandamientos de la Nueva Alianza, que, sin embargo, sucede que contienen similitudes con nueve de los Diez Mandamientos.

Algunos pueden argumentar que es mero desgarramiento de cabello declarar que los Diez Mandamientos han sido suprimidos con el resto de la Ley sólo para "restablecer" nueve de los comandos nuevamente. Si los mandamientos de la Nueva Alianza son tan similares a los mandamientos de la Antigua Alianza, ¿por qué hacer tal distinción? Una analogía podría ser útil.

Se puede comparar con un contrato de bienes raíces. Un agente de bienes raíces hace dos contratos para dos hombres que están comprando dos casas diferentes. Aunque ambos contratos contendrán elementos e idioma similares, en realidad son dos contratos diferentes. 

Los dos contratos también tendrán muchas diferencias entre ellos. Pueden ambos incluir la información tal como pago, espacio del lote, o tiempo de la compra, pero tendrán diferencias. El hombre no está sujeto al contrato del otro, ni viceversa. 

El Pacto Mosaico no es el pacto de la iglesia. Contiene muchos elementos similares, pero tiene muchas diferencias. No debemos obedecer un mandamiento de la Ley simplemente porque hay un mandato similar en nuestro pacto. Sólo estamos sujetos a los términos de nuestro propio pacto, es decir, al Nuevo Pacto.

DIOS NO CREÓ EL SÁBADO

Mientras que el mandamiento del séptimo día sólo se encuentra en el Pacto Mosaico, algunos argumentan que el mandamiento del día de reposo fue anterior al Pacto Mosaico, y por lo tanto, debe ser observado por todos los hombres sin importar el pacto en el cual ellos participen. 

El Nuevo Pacto está unido al mandamiento del séptimo día porque el día de reposo no se originó en ningún pacto particular, sino más bien en la misma creación. Para dar más respaldo a este argumento, a menudo se señala que el día de reposo fue instituido antes de que el pecado entrara en el mundo, haciendo así del séptimo día una institución santa y duradera como el matrimonio.

Aquellos que abogan por tal posición basan su enseñanza en Génesis 2: 3, que dice: "Y bendijo Dios al séptimo día, y lo santificó; porque en él había descansado de toda su obra que Dios creó…". (NKJV) El contexto está hablando de la creación del universo. Hay siete días en la narración de la creación, y el autor da cuenta de todas las actividades de Dios en cada día. 

En el séptimo día, sin embargo, se dice que Dios descansó, o más exactamente, cesó de sus esfuerzos creadores. Se dice entonces que este séptimo día ha sido bendecido y santificado por Dios.

Si bien a primera vista esto parece dar credibilidad a las afirmaciones de los observadores del sábado, hay muchas suposiciones hechas en su interpretación. Sí Dios santificó el séptimo día, pero el texto no dice que Él santificó cada séptimo día, y tampoco dice que el séptimo día fue un sábado. La palabra hebrea para "siete" y "Sabbath" son dos palabras diferentes. 

No hay ninguna base contextual o gramatical para argumentar desde Génesis 2: 3 que el Sábado existió antes de la Ley, o que Dios santificó el séptimo día de cada semana para ser observado como el Sábado para todos los tiempos.

Aunque Dios ordenó a los israelitas que observaran el séptimo día de cada semana como el sábado, esto no significa que el séptimo día de Génesis 2: 1-3 era un sábado. No podemos confundir el séptimo día con el día de reposo. 

Habiendo dicho esto, Éxodo 31:17 cita Génesis 2: 1-3 como precedente para el resto que los israelitas debían observar en el día de reposo: "[El sábado] es señal entre mí y los hijos de Israel para siempre: Porque en seis días Jehová hizo los cielos y la tierra, y al séptimo día descansó y se refrescó.

De nuevo, este versículo parece apoyar la afirmación de que los israelitas debían observar el sábado porque era parte de la creación. Observe, sin embargo, lo que este versículo no dice. No dice que la cesación de Dios de Su obra en el séptimo día fue un sábado. Sería mera suposición afirmar que este es el punto de Moisés. 

Parece mejor entender el punto del autor al referirse al reposo de Dios en el séptimo día de la creación como para proveer una base y un patrón para que Israel dejara de trabajar cada séptimo día, lo cual se convertiría en día de reposo para ellos.[2] 

El reposo de Dios de Su Labores estaba siendo referido como el principio detrás de la institución de la observancia del sábado para Israel. Esto es testificado además en Éxodo 20:11 donde se dice que Dios ha bendecido y ahuecado el día de reposo porque fue en el séptimo día que Él mismo había cesado de Su propio trabajo.

Al ver que Génesis fue escrito por Moisés después de haber recibido la Ley, es muy probable que el énfasis en que Dios dejara de trabajar en el séptimo día fue enfatizado por razones polémicas; Es decir, para dar a Israel una prioridad para la observancia del sábado.

Como se dijo anteriormente, el sábado era una señal de la obediencia del Israelita al pacto. Para que un signo signifique cualquier cosa, el signo debe ser único, no universal. Si, sin embargo, Éxodo 31:17 o Éxodo 20:11 enseñan que el séptimo día de la creación y cada séptimo día después son días de reposo para que todos los observen, entonces el sábado no es un signo único para probar específicamente la obediencia de Israel al Mosaico Pacto. 

Nehemías 9: 13-14 dice que Dios hizo conocer el sábado a Israel a través de Moisés. Si el sábado era universal, ¿por qué no lo sabían antes? La respuesta más razonable es porque no se ordenó hasta el comienzo de la Ley.

Finalmente, si Génesis 2: 3 significa que cada séptimo día desde la creación ha sido un día de reposo donde incluso Dios mismo descansa, tendremos dificultades para entender la declaración de Jesús en Juan 5:17. Jesús sanó a un hombre impotente en el día de reposo, ordenando al hombre que tomara su cama y caminara. 

Cuando los judíos vieron a Jesús sanar en el sábado, lo acusaron de romper el sábado. Jesús respondió: "Mi Padre ha estado trabajando hasta ahora, y he estado trabajando" (Juan 5: 17b). Nótese que Jesús no negó la acusación de que estaba trabajando en el sábado, e incluso incluyó al Padre en la obra. 

Si Jesús y el Padre no hubieran estado trabajando, habría sido la oportunidad perfecta para que Jesús aclarara el hecho. En cambio, Él admitió abiertamente que él y el Padre había estado trabajando hasta ese momento, y estaba trabajando en ese Sábado particular en la curación del hombre impotente. ¿Cómo podía Dios descansar en cada día de reposo y al mismo tiempo estar trabajando? El no puede.

JESÚS ROMPIÓ EL SÉPTIMO DÍA

Si el sábado debe ser guardado por todos los hombres, entonces los guardas del Sábado modernos deben ser capaces de explicar por qué Jesús no siempre guardaba el Sábado. Sí, Jesús con más frecuencia observó el sábado porque Él todavía vivía bajo la dispensación de la Ley, pero la Escritura es clara de que Él también rompió el sábado porque Él era el Señor del Sábado. 

Juan 5:17 es uno de tales ejemplos, como se explicó anteriormente. Jesús no dijo que los judíos sólo pensaban que estaba trabajando, pero realmente no lo era. Él claramente dijo que El y el Padre estaban trabajando en el sábado. Si sólo era cuestión de que los judíos pensaran que la curación no era obra, entonces Jesús podría haber aclarado su malentendido. En su lugar, Él dijo que estaba trabajando.

No sólo Jesús rompió el sábado, sino que también ordenó a otro hombre romper el sábado. Después de sanar al hombre impotente en la pericope señalada arriba (Juan 5: 4-18), Jesús le dijo que tomara su cama y caminara (Juan 5: 8). La acción de Jesús fue un ultraje a los judíos. Lo acusaron de romper el sábado. ¿Por qué? ¿Acaso Jesús estaba rompiendo una tradición sabática? No. 

Jeremías 17: 19-22 claramente ordenó que nadie llevara carga alguna en el día de reposo. ¿Qué le dijo Jesús al hombre que hiciera? - para llevar su cama en el día de reposo. Jesús ordenó a alguien que rompiera el sábado, un mandamiento directo de Dios encontrado en la ley. Claramente, Jesús rompió el sábado y causó que alguien rompiera el Sábado.

En otra ocasión los discípulos de Jesús estaban recogiendo grano en el sábado porque tenían hambre. Los judíos estaban enojados con Jesús por permitir que los discípulos "hicieran lo que es ilegal hacer en el día de reposo" (Mateo 12: 2). Para justificar Su tolerancia de la cosecha de grano Jesús dio dos ejemplos encontrados dentro del Antiguo Testamento que demostraron que a veces el sábado podía ser quebrado. 

El primer ejemplo fue el de David y sus hombres durante la huida de David de Saúl. David y sus hombres entraron en la casa de Dios y comieron el pan de la proposición, el cual según la ley sólo podía ser comido por los sacerdotes. Jesús declaró claramente que las acciones de David eran ilegales según la Ley (Mateo 12: 4), pero David fue considerado irreprensible.

El segundo ejemplo se refiere al sacerdocio. Cada sábado se dice que los sacerdotes profanaron el sábado en su ofrenda de sacrificios, pero son irreprensibles (Mateo 12: 5, Números 28: 9-10, 18-19). 

Mientras no había trabajo en el día de reposo, se permitía a los sacerdotes trabajar el sábado para circuncidar a un niño porque cada niño tenía que ser circuncidado el octavo día después del nacimiento, sin importar el día en que cayera (Levítico 12: 3) . Esto demuestra que el sábado puede ser quebrantado incluso durante la Ley, y el quebrantador sea irreprochable en la transgresión.

DIOS HARÁ QUE CESEN LOS DÍAS DE REPOSO

Si el sábado es un mandamiento perpetuo de Dios, ¿por qué Dios declara que Él hará cesar los sábados? En Oseas 2:11 Dios habló a los israelitas diciendo: "Yo también haré cesar toda su alegría, sus fiestas, sus lunas nuevas, sus sábados y todas sus solemnidades." 

Si el mantenimiento del sábado fuera un fin en sí mismo, ¿por qué el originador del sábado suspendería el sábado? En el mejor de los casos, él sólo castigaría al hombre por no cumplir su mandamiento eterno, no tomar el mandamiento.

Isaías 1: 10-20 es similar al pasaje anterior. En este pasaje, Dios comunicó su disgusto por el fracaso de Israel de obedecerle, mientras ellos continúan haciendo sacrificios, observando las nuevas lunas, los sábados y las fiestas. Los versículos 13-14 demuestran la ira de Dios ante esta hipocresía: "No traigas más sacrificios inútiles, el incienso es una abominación para mí.

" Las Lunas Nuevas, los Sábados y la convocatoria de asambleas - No puedo soportar la iniquidad y la sagrada reunión. Las lunas y tus fiestas designadas Mi alma aborrecen, son un problema para mí, estoy cansado de llevarlos. “(NVI) Si el sábado fuera un decreto eterno de Dios, seguramente Dios no podría estar cansado de la continua observancia de los israelitas. 

Dios sólo mostraría Su descontento por su fracaso en observar el sábado, pero el guardar el sábado no era la verdadera cuestión que Dios tenía con los israelitas. Había otras cuestiones más importantes de la Ley que los israelitas no estaban obedeciendo, lo que hizo que la observancia del sábado fuera una mera formalidad, y vacía.

También es desconcertante Lamentaciones 2: 6c donde se dice que "el Señor ha hecho que las solemnes fiestas y los sábados sean olvidadas en Sión". Si el mantenimiento del sábado fuera un fin en sí mismo, ¿por qué el Señor lo haría olvidar? Si observar el sábado era tan importante para Dios, nunca lo haría olvidar, así como Él nunca haría olvidar que no tenía otros dioses delante de Él. Si el sábado fuera parte de la ley eterna de Dios, seguramente habría hecho que Israel recordara el sábado en lugar de olvidarlo.[3]

EJEMPLOS QUE DEMUESTRAN QUE EL SÉPTIMO DÍA HA SIDO ABROGADO


Hay tres textos primarios del NT que enseñan que la iglesia ya no está vinculada por las leyes mosaicas del sábado: Romanos 14: 5-6; Gálatas 4: 9-11; Colosenses 2: 14-16.

En Romanos 14: 5-6, Pablo declaró: "Un hombre considera un día más sagrado que otro, otro considera todos los días iguales, cada uno debe estar plenamente convencido en su mente." Aunque Pablo no usa específicamente la palabra "Sábado", el hecho es que el sábado es un día que algunos consideran más importante que otros días, por lo que califica para lo que Pablo está hablando, incluso si el sábado no es específicamente nombrado. 

Pablo enseñó que no importa si uno considera un día más sagrado que otro, o si uno considera todos los días lo mismo. No hay ningún requisito bajo el Nuevo Pacto que haga un día especial de la semana para observar como especial o santo. Si uno no considera ningún día, al Señor no lo considera, y esto es aceptable a los ojos de Dios. 

El sábado por definición es un día especial de la semana, y sagrado según la ley. Según Pablo, aunque uno puede guardarla si así lo desean, no es necesario. Aunque creo que Pablo estaba dirigiéndose al sábado junto con los otros días sagrados del judaísmo, una cosa segura es que los principios que Pablo defendió con toda seguridad pueden aplicarse al sábado, lo que demuestra que bajo la Nueva Alianza la iglesia no está obligada a observar El día de reposo.

El segundo pasaje que declara que la iglesia no está obligada por las leyes del sábado es Gálatas 4: 9-11. El mensaje general de Gálatas es que la iglesia cristiana ya no está bajo la Ley de Moisés, sino bajo la Nueva Alianza. Para apreciar las palabras de Pablo en el pasaje antes mencionado ayudaría a comprender mejor la ocasión y el propósito de la carta de Pablo a los Gálatas.

Aparentemente un grupo de creyentes se infiltraron en Galacia después de que Pablo abandonó el área, trayendo con ellos un evangelio que enseñaba la justificación por la Ley de Moisés. Probablemente eran cristianos judíos como lo demuestran sus doctrinas de la circuncisión y la Ley. Estos creyentes judíos confesores de Jesús parecen haber atacado el apostolado y la doctrina de Pablo como lo demuestra la defensa de Pablo de ambos en los dos primeros capítulos de Gálatas.

Los perturbadores enfatizaron la circuncisión y la observancia de la Ley (3: 2; 4: 9, 21; 5: 3, 18; 6:13). Probablemente fueron selectivos en qué partes de la Ley enseñaron como vinculantes como lo demuestra el tono de súplica de Pablo a los Gálatas cuando dijo que "todo hombre que es circuncidado, es un deudor para hacer toda la ley" (5: 3). Si se les hubiese enseñado que toda la Ley era vinculante, no parecería necesario que Pablo advirtiera a los Gálatas acerca de esto. 

Todo lo que los judaizantes enfatizaban, al menos incluía la guarda de los sábados, lunas nuevas, fiestas, jubileos y circuncisión (4:10; 5:12). Los Gálatas estaban convencidos de sus enseñanzas contra Pablo y se habían convertido a esta nueva "fe" (1: 6). La Ley no fue mantenida como una cuestión de identidad cultural, sino como un medio de justificación ante Dios (2:16, 3:11, 5: 4). Pablo contesta esta enseñanza en toda la epístola.

Al argumentar en contra de la herejía judaica de guardar la ley como un medio de justificación ante Dios, Pablo dijo: "Pero ahora, después de haber conocido a Dios, o más bien son conocidos por Dios, ¿cómo es que volvéis a los elementos débiles y mendigos, A la cual desean volver a estar esclavizados, observando días, meses, estaciones y años "(Gálatas 4: 9-10). ¿

Cuáles son estos días, meses, estaciones y años? Viendo que la herejía de Galacia se refería a la observancia de la Ley, es más razonable suponer que se refieren a ciertos mandamientos de la Ley. Los "Días" no son otro que los días sabáticos; "Meses" no son otra cosa que los festivales de la luna nueva; Las estaciones probablemente se refieren a las fiestas anuales, incluyendo Pentecostés, la fiesta de la cosecha; "Años" se refiere a los años sabáticos ya los años del jubileo en que las posesiones del punto fueron restauradas y esclavos liberados (Levítico 25, 27).

La referencia final, Colosenses 2: 14-16, es muy explícita con respecto a la abrogación de las leyes del sábado para la iglesia. Aquí Pablo declaró que Cristo "ha borrado la escritura de las exigencias que nos era contraria, lo cual fue contrario a nosotros, y lo sacó del camino, clavándolo en la cruz... Así que nadie os juzgue en los alimentos O en una bebida, o en una festividad, o en una luna nueva, o en los sábados, que son una sombra de las cosas venideras, pero la sustancia es de Cristo”. 

Es precisamente porque Cristo había abolido la Ley que nadie puede juzgar a otro en cuanto a si comen o beben ciertas cosas, celebran fiestas o observan lunas nuevas y sabbaths. ¿Por qué no juzgar a aquellos que no cumplen con estos requisitos de la Ley? Es porque eran meras sombras de las verdades espirituales ahora reveladas claramente en la Nueva Alianza. Ahora que tenemos la sustancia de la verdad, la sombra ya no es necesaria.

Algunos argumentan que la referencia de Pablo a los "Sábados" sólo se refiere a los cuatro días festivos del sábado; Sin embargo, no hay ninguna razón contextual para creer que Pablo está limitando su referencia a sólo cuatro días sabáticos específicos, pero no todos los sábados semanales. 

Tal distinción es artificial y ajena al texto. Todo el contexto indica que Pablo está hablando en generalidades: lo que comemos, lo que bebemos, las fiestas religiosas, las lunas nuevas, los días de reposo. ¿Por qué debemos creer que todas estas son categorías generales excepto la última? No hay razón, y por lo tanto debe ser tomado para referirse a todos los días del sábado. 

Además, Pablo distingue las "fiestas religiosas" de "los días de reposo". Viendo que los sábados eran partes intrincadas de las fiestas religiosas, sería muy difícil imaginar que Pablo estaba haciendo referencia a las fiestas, pero no a sus sábados, y que tuvo que añadir la frase sobre los sábados del festival más tarde. Los sábados del festival eran parte de los festivales, y por lo tanto podemos estar seguros de que la mención adicional de Pablo de los "Sabbaths" incluye todos los Sabbaths.

Aquellos que afirman que los "Sábados" sólo se refieren a los sábados del festival también deben explicar cómo es que sólo los Sabbaths del festival están en contra de nosotros, pero no los otros Sabbaths? La Escritura nunca hace una distinción entre los diferentes niveles de los Sabbats. Los sábados en general estaban en contra de nosotros como parte de la Ley-parte del código escrito que ha sido abolido.

Mientras que los pasajes anteriores han demostrado que los mandamientos del sábado no necesitan ser obedecidos por la iglesia porque han sido abolidos con la Ley, y eran meras sombras, esta no es la única evidencia que discute contra la posición de que la iglesia debe guardar el Sábado. 

Si el sábado es para la iglesia del NT, y es tan importante que lo observamos, ¿por qué no hay mandamiento positivo para hacerlo en el NT? La Ley Mosaica está llena de mandamientos para observar el sábado. ¿No es interesante que el mandamiento de observar el sábado sólo se encuentre en el Pacto Mosaico?

El hecho de que el NT nada ordene a la iglesia observar el sábado es especialmente revelador cuando se considera el hecho de que la mayor parte del NT fue escrito a un público principalmente gentil, que no estaría acostumbrado a guardar un sábado. Parecería que Pablo y otros tendrían que estar mandándoles o alentándolos a guardar el sábado. 

En cambio, encontramos declaraciones que dicen a la iglesia que no juzguen a nadie basándose en su falta de observancia del sábado, la observancia del día santo o la observación de la nueva luna, llamándolas meras sombras que se han cumplido en Cristo.

El consejo de Jerusalén de Hechos 15 concluyó que los cristianos gentiles no estaban obligados a guardar la Ley. Sólo exigían que observaran cuatro mandamientos, aparentemente todos los cuales estaban relacionados con el culto idolátrico. Significativamente, de los mandamientos dados, el sábado no era uno de ellos.

Objeciones

Los Patriarcas recibieron los Diez Mandamientos

Algunos argumentan que hay implicaciones que los patriarcas, que vivieron antes de la entrega de la Ley, recibieron los Diez Mandamientos, a veces usando Génesis 26: 5 para su justificación que Abraham conocía los Diez Mandamientos. La siguiente es una lista de los Diez Mandamientos seguida por la referencia de la Escritura que supuestamente confirma esta afirmación:

No hay otros dioses antes - Génesis 35: 2
No hay imágenes de escultura - Génesis 31:19; 35,2
No tome el nombre del Señor en vano - Génesis 21: 23-24; 24: 3, 37; 25:33
No trabajen en el Sábado - Génesis 2: 3
Honra a tu padre ya tu madre Génesis 22: 9-10, capítulos 24 y 28
No matar - Génesis 4: 8-11; 49: 6
No cometer adulterio - Génesis 6: 2; 16: 1-5; 39: 7-12; 38: 12 - 26; 49: 4
No robes - Génesis 27:35; 30:33
No den testimonio falso-Génesis 3: 13-14; 12: 13-19; 27: 1-46
No codicies - Génesis 26:14

Aunque ciertas leyes contenidas en el Pacto Mosaico eran conocidas antes de la Ley, y dadas nuevamente en el Nuevo Pacto, esto no significa que los patriarcas siguieron la Ley de Moisés ni significan que el Señor reveló divinamente los Diez Mandamientos a nadie Antes de la Ley. 

¿Cómo eran los patriarcas conscientes de algunas de las mismas leyes contenidas en los Diez Mandamientos? En ninguna parte dice el texto que el Señor reveló estas leyes a estos hombres. Podría muy bien venir de la revelación general de la conciencia (Romanos 2: 14-16).

Los que defienden la obediencia de la Ley asumen que cada uno de los diferentes patriarcas conoce todos los Diez Mandamientos. Desafortunadamente, el texto no indica nada remotamente cerca de esta suposición. Puede ser que mientras cada patriarca estuviera enterado de ciertas leyes de Dios, ningún patriarca era consciente de los diez mandamientos contenidos más adelante en los Diez Mandamientos (y yo diría que ellos sólo podrían haber sido conscientes de nueve de los diez porque nosotros No se lee de ningún patriarca que tenga conocimiento alguno de guardar o romper algún día sabático).

También se supone que en cada una de las referencias dadas que es el patriarca que es consciente de la pecaminosidad de sus acciones; Sin embargo, las Escrituras usadas arriba no lo indican. Es el autor del Génesis quien indica o implica la pecaminosidad de sus acciones. Suponiendo que el autor de Génesis es Moisés, es natural que Moisés concluya que las acciones de los patriarcas eran pecado si transgredían los mandamientos dados en la Ley que Moisés recibió en el Sinaí. 

No indica, sin embargo, que los patriarcas estuvieran conscientes de la pecaminosidad de sus acciones, aunque seguramente eran a menudo conscientes de ello a través de su conciencia, o posiblemente de las leyes orales transmitidas a ellos por sus antepasados. Pero asumir que los propios patriarcas sabían que la pecaminosidad de sus acciones es sólo una suposición.

Debido a las restricciones de espacio no examinaré cada uno de los ejemplos dados de Génesis de personas supuestamente conscientes de los Diez Mandamientos, pero haré algunos comentarios relevantes con respecto a algunos de los ejemplos citados.

Génesis 2: 3 no es evidencia de que los patriarcas sabían guardar el sábado. Este versículo habla de Dios descansando en el séptimo día de la creación, no el hombre descansando en un día sabático particular. Por lo tanto, no hay evidencia de que el hombre mantenga el sábado antes del Pacto Mosaico.

Los versículos citados en favor del conocimiento del mandamiento de adulterio son simplemente registros de aquellos que cometieron adulterio (a excepción de José). Esto no discute que cualquiera sabía que esto era incorrecto. Una vez más, aquellos que leyeron estas historias y pudieron ver que las acciones estaban siendo condenadas como pecaminosas eran aquellos que ya estaban bajo la Ley de Moisés y tenían conocimiento de la pecaminosidad de tales actos porque la Ley definía ya el adulterio como pecado.

Génesis 27 no muestra que nadie conociera el noveno mandamiento. En primer lugar, el mandamiento de no dar testimonio falso no era realmente un mandato contra la mentira en general, sino mentir en un testimonio de la corte. Aunque creo que el principio va más allá de eso, esto es todo lo que el mandato está hablando.

En segundo lugar, en ninguna parte se indica que Jacob era consciente de que su mentira y engaño eran pecaminosos.

En tercer lugar, Génesis 27 no condena a Jacob por su mentira, y el NT en realidad recomienda a Jacob por su deseo por el derecho de nacimiento que le hizo mentir y engañar a Esaú.

Génesis 12: 13-19 demuestra que Abraham creyó que era permisible mentir, no que se abstuvo de mentir, pero este es el mismo Abraham que Dios dijo que había guardado Sus mandamientos (Génesis 26: 5).

Las Escrituras citadas en referencia a la codicia sólo indican que Isaac tenía muchas posesiones y sus vecinos lo envidiaron por ello. No dice que las posesiones de Isaac eran inmorales, ni que el hecho de que los filisteos lo envidiaran estaba equivocado. Simplemente afirma un hecho.

Aunque se dice en Génesis 26: 5 que Abraham guardó los mandamientos, las cargas y las leyes de Dios, no indica qué mandamientos, cargos y leyes guardó. No encontramos ninguna referencia a Abraham guardando un Sábado, o siguiendo las leyes sacerdotales del Pacto Mosaico. Abraham tenía conocimiento de algunas de las leyes morales de Dios a través de la revelación directa, la tradición oral y la conciencia, pero no sabemos hasta qué punto era ese conocimiento. 

Dios siempre ha tenido una ley moral debido a Su naturaleza santa, incluso antes de la Alianza Mosaica, pero asumir que la revelación posterior (Diez Mandamientos) fue dada a Abraham es asumir algo que la Biblia nunca indica. Los Diez Mandamientos seguramente contenían algunas de las mismas leyes conocidas por Abraham, pero no fueron dadas a Abraham como parte de un pacto como los Diez Mandamientos fueron dados a Israel.

Hebreos 4: 1-11

Hebreos 4: 1-11 a menudo se cita a favor de guardar el sábado porque el autor habla repetidamente de un "descanso" para el pueblo de Dios (ocho referencias), y luego incluye una referencia al descanso de Dios en el séptimo día de la creación. 

Como se ha señalado anteriormente, se cree que Génesis 2: 2-3 es evidencia de que el sábado es parte de la creación misma; Por lo tanto, se cree que el mensaje de Hebreos 4: 1-11 sirve para exhortar a la iglesia a la observancia del sábado. Una simple mirada al contexto de Hebreos 4: 1-11 demostrará cuán errónea es esta interpretación.

La primera mención de "descanso" se encuentra en Hebreos 3:11. El contexto en el que el autor habla de este descanso está en su exhortación a la obediencia a la Nueva Alianza, y a la deserción del Nuevo Pacto al Pacto Mosaico. 

Recordó a sus lectores el día en que los israelitas provocaron al Señor en ira cuando creyeron en el informe maligno de los diez espías, lo que a su vez les hizo perder la fe en la capacidad de Yahweh de darles la tierra de Canaán como había prometido 3: 7-9, Números 13-14). Como resultado de su falta de fe en las promesas de Dios, fueron condenados a vagar en el desierto durante cuarenta años, no pudiendo entrar en el resto que Dios les había destinado (Hebreos 3: 10-11, 17-19).

El resto de lo dicho no era el resto del día de reposo, sino la entrada a la Tierra Prometida (Hebreos 3: 18-19). Si el "descanso" habla del reposo sabático, Israel lo habría experimentado con mayor seguridad porque observaron el sábado en el desierto.[4] Sin embargo, esta conclusión contrasta con la afirmación del autor de que Israel no entró en reposo. Los israelitas no podían entrar en la Tierra Prometida por falta de fe, no por falta de observancia del sábado.

Utilizando la historia anterior como una exhortación para mantener la fe en Cristo, el autor continuó hablando del resto que Dios tiene para Su pueblo; Pero el resto del que habla es un descanso previsto bajo el Nuevo Pacto. La iglesia tiene la promesa de entrar en el resto que Dios nos ha provisto, pero nosotros también, como Israel, podemos quedarnos sin entrar en ese descanso (Hebreos 4: 1). 

La manera de evitar quedar corto del resto que Dios ha provisto para la iglesia es creyendo el mensaje del evangelio (Hebreos 3: 2). El autor identificó claramente cómo los creyentes entran en reposo: "Porque nosotros, los que hemos creído, entramos en reposo..." (Hebreos 4: 3a). Entramos en el resto de Dios colocando nuestra fe en Cristo, no mediante la observancia del sábado. Hasta este punto no ha habido ninguna mención o inferencia que el resto que se habla de implica el Sábado.

El autor continuó diciendo: "Porque nosotros, los que hemos creído, entramos en el reposo, como él ha dicho:" Así que juré en mi ira: "No entrarán en mi reposo", aunque las obras fueron terminadas desde el Por qué ha hablado en cierto lugar del séptimo día de esta manera: "Y Dios descansó en el séptimo día de todas sus obras" (Hebreos 4: 3-4). La referencia a las obras de Dios terminadas desde la fundación del mundo es una referencia al hecho de que Dios ya ha provisto todo lo que es necesario para que Su pueblo entre en el resto que Él ha preparado para ellos.[5] 

Así como Dios había hecho Cada provisión y preparación para que Israel conquiste la tierra de Canaán después de su éxodo milagroso de Egipto, entrando así en el resto provisto para ellos por Dios, Él también ha hecho todas las provisiones para que la iglesia entre en el resto que Él ha provisto para ella. Toda la iglesia debe hacer para apropiarse de la promesa de Dios de descanso en sus vidas es mezclar su fe con las promesas del Nuevo Pacto. Si Israel hubiese hecho lo mismo, habrían entrado en reposo.

Para asegurar a los cristianos hebreos que Dios ha hecho todas las provisiones necesarias para proveerles descanso, habiendo terminado Sus obras desde la fundación del mundo, el autor citó Génesis 2: 2 donde se dice que Dios terminó sus obras y descansó) Después de haber creado el mundo. 

El punto literario de la cita de Génesis es demostrar que si había algo más que se necesitaba hacer para asegurar las promesas de Dios a Su pueblo, seguramente Dios no podría haber cesado de Sus obras. El hecho de que Dios cesó de Sus obras en el séptimo día de la creación da crédito a la afirmación del autor de que Él ya ha proporcionado todo lo que es necesario para entrar en Su descanso.

Nótese que al citar Génesis 2: 2 no hay mención de un Sábado. No se dice que Dios guardó el sábado, o instituyó el sábado en la creación. Tal idea no podría caber en el argumento literario del autor. Génesis 2: 2 fue referido para demostrar que Dios ha terminado Su obra desde la fundación del mundo (v. 3c), habiendo proveído todo lo necesario para entrar en el resto que Él nos ha provisto (salvación en la Nueva Alianza). 

Sin embargo, si el autor citaba Génesis para enseñar la observancia del sábado, sólo demostraría que Dios descansó una vez, o posiblemente una vez a la semana, pero está trabajando en otras ocasiones. Esto es contradictorio con el punto mismo del autor. El punto del autor es que la obra de Dios ha sido terminada desde la creación. Argumentar que la referencia al Génesis es una referencia al sábado violaría radicalmente el flujo del contexto, reduciendo el argumento del autor a un absurdo.

El autor continuó diciendo: "Y otra vez en este lugar: 'No entrarán en mi reposo'" (Hebreos 4: 5). Esta es una referencia al Salmo 95: 7-11 (que también fue mencionado anteriormente en Hebreos 3: 10-11, 15, 4: 3), sirviendo para reiterar lo que ya se dijo anteriormente: Israel no entró en el reposo de Dios (Hebreos 3:11, 18-19). 

Al ver que Dios tiene un descanso para Su pueblo, pero los israelitas no entraron en ese descanso, sigue que todavía queda un descanso para que el pueblo de Dios entre. El autor sostiene que este descanso está provisto en el Nuevo Pacto, pero debe ser obtenido por la fe.

El autor de Hebreos continuó: "Nuevamente designa un día determinado, diciendo en David: 'Hoy', después de tanto tiempo, como lo ha hecho Ha sido dicho: "Hoy, si oiréis Su voz, no endurezcáis vuestros corazones". "(Hebreos 4: 7). El Salmo 95 fue escrito por David mucho tiempo después de que Israel finalmente conquistara y heredara la Tierra Prometida, que era el resto prometido a ellos. 

El hecho de que el Señor hablara a través de David, mucho después de que Israel hubiera ocupado la Tierra Prometida, diciendo: "Hoy... no endurecen sus corazones" en referencia al resto prometido por Dios, indica que el asentamiento de la tierra de Canaán no fue El último descanso que Dios tenía para Su pueblo. 

Había aún un mayor descanso por venir. Si Josué les hubiera dado el último descanso destinado por Dios cuando condujera la conquista de la tierra, entonces no habría razón para que Dios hablara de otro descanso que recibir en los días de David (Hebreos 4: 8)[6] Prueba de que todavía queda un descanso para la iglesia para entrar (Hebreos 4: 9).

La iglesia entra en este descanso restante cuando cesamos de nuestras propias obras (el contexto indica que las obras que se refieren son las prescritas por la Ley Mosaica) cuando Dios cesó de Sus obras en el séptimo día de la creación (Hebreos 4:10). 

Una vez más, esta referencia a Génesis 2: 2 no habla de Dios guardando el Sábado. Más bien, el autor está volviendo a su anterior argumento en 4: 3-4 que Dios terminó todas Sus obras al séptimo día de la creación, nada más que necesitar hacer para proveer para nuestra salvación. 

Cuando entramos en el Nuevo Pacto Que nos ha sido provisto por Dios en la persona de Cristo, podemos cesar de las obras prescritas por la Ley y de nuestros trabajos para merecer la salvación y / o el favor de Dios. El único trabajo necesario para entrar en el reposo de Dios es el trabajo de la fe (Hebreos 4:11).[7]

En conclusión, el resto al que el autor de Hebreos se refiere es el resto que viene por fe. Es el resto cuando uno deja de trabajar por su propia salvación y acepta la salvación de Dios-descansa por fe en el mensaje de la Nueva Alianza. Uno no entra en el reposo de Dios observando el sábado, sino creyendo el evangelio (Hebreos 4: 1-2, 11).

¿Qué Mandamientos?

A menudo aquellos que abogan por el mantenimiento del sábado acusarán a los que reclaman el Pacto Mosaico y sus leyes del sábado han cesado con el advenimiento de la Nueva Alianza que no guardan los mandamientos de Dios, citando versículos como Juan 14:15 e I Juan 5: 3 En su favor. Tal argumento es una pantalla de humo para ocultar la verdadera cuestión. 

Es obvio que no todos los mandamientos encontrados en la Escritura se aplican a todas las personas. Incluso aquellos que abogan por el mantenimiento de la Ley son selectivos en qué partes se mantienen. No conozco a nadie que observe las leyes sacrificiales y sacerdotales. El verdadero problema es qué mandamientos debemos mantener.

Jesús dijo que si lo amábamos, guardaríamos Sus mandamientos. Creo en guardar los mandamientos de Jesús y los mandamientos de Sus apóstoles contenidos en el Nuevo Pacto. La pregunta es ¿Qué mandamientos son esos? ¿Incluyen todos los mandamientos de la Biblia? No. Como se discutió anteriormente, el NT enseña que el Pacto Mosaico en su totalidad ha sido reemplazado por el Nuevo Pacto. 

La iglesia es parte de un pacto diferente, con mandamientos diferentes. Algunos mandamientos pueden repetirse en varias formas porque son parte de la naturaleza eterna de Dios, pero el mandamiento del sábado no es uno de ellos.

No podemos interpretar la declaración de Jesús de "guardar mis mandamientos" para significar cualquier mandamiento jamás encontrado en la Escritura. Si lo hicimos, entonces debemos construir un arca, y dejar nuestra patria y viajar a una tierra extranjera.

No todos los mandamientos de la Biblia tienen aplicación para nosotros. Mientras que Dios y Su Palabra no cambian, ciertos de Sus mandamientos cambian. Algunos mandamientos sólo pertenecen a una determinada gente o período de tiempo, a menudo contenidos en la forma de pactos. 

Lo que Dios habla como un mandamiento a un pueblo en un momento determinado puede no ser obligatorio para otro pueblo de otro tiempo en particular. El pacto y las promesas que Dios hizo a los judíos que fueron liberados de la esclavitud egipcia no son las mismas promesas hechas a la iglesia.


Isaías 66:23

    "Porque como los nuevos cielos y la nueva tierra que yo haré permanecerán delante de mí, dice Jehová, así quedarán vuestras semillas y vuestro nombre, y acontecerá que de una luna nueva a otra, De un sábado a otro, toda carne vendrá a adorar delante de mí, dice Jehová, y saldrán y mirarán los cadáveres de los hombres que se han rebelado contra mí, porque su gusano no morirá, ni su fuego Y serán abominables para toda carne "(Isaías 66: 22-24)

Este pasaje es seguramente un pasaje desconcertante. El escenario habla de los nuevos cielos y la nueva tierra, que es profética de un evento futuro al final de la edad que todavía tenemos que ver cuando ocurre. 

Si el mandamiento del sábado fue abolido con el Pacto Mosaico como parece indicar el resto de la Escritura, es bastante extraño que Isaías hablara del Sabbath en relación con los nuevos cielos futuros y la nueva tierra.

Creo que la mejor solución a este dilema es entender a Isaías 66: 22-24 como hablando tanto del futuro lejano como del futuro inmediato. Isaías 66 parece estar oscilando entre los acontecimientos que se iban a cumplir en la historia de Israel y los sucesos lejanos en el futuro (Milenio y nueva tierra). 

Podría ser, como tantas veces sucede con la profecía, que algo de Isaías 66: 22-24 tiene un cumplimiento doble: un inmediato en los días de la audiencia original, y un cumplimiento futuro.

Mientras que las palabras de Isaías claramente indican que un futuro lejano está a la vista, el contexto también indica que las palabras de Isaías describían un tiempo que vendría pronto en los días de Isaías. 

Las referencias a los sábados y a las lunas nuevas fueron dirigidas a la audiencia inmediata de Isaías; Es decir, los judíos que todavía estaban bajo la ley mosaica. Note el versículo 21 habla de que el SEÑOR estableció gente como sacerdotes y levitas. 

Si este pasaje se refiere solamente a la época del Milenio, o sólo al tiempo de la nueva tierra, mientras podamos explicar la supervivencia del sábado, ¿cómo explicaríamos la re institución del sacerdocio? Ahora que Cristo ha venido, no hay más necesidad de un sacerdocio para interceder ante Dios en favor del hombre. 

Cristo es nuestro Sumo Sacerdote y Su sacrificio solo ha quitado el pecado una vez por todas. Ya no hay necesidad de sacrificios (Hebreos 7-10). La referencia a los sacerdotes y levitas debe ser una referencia al día de Isaías, y por lo tanto, es muy probable que la referencia al sábado también se refiere al día de Isaías.

Otra posibilidad ve la mención del Sabbath y las lunas nuevas como referencias simples a las mediciones del tiempo. "Sábado" significa "cesar", y significó el día en que cesó la semana del trabajo: el séptimo día. 

El día de descanso del sábado, que ocurría cada séptimo día, se utilizó para distinguir una semana de la siguiente. La frase "y de un sábado a otro" podría entenderse fácilmente para significar de un séptimo a otro séptimo, o una semana a otra semana. Esta es una referencia de tiempo. 

La referencia a la luna nueva es también una referencia de tiempo. El calendario judío se basaba en los ciclos de la luna, no en el sol como en el nuestro. El punto de Isaías sería que de semana a semana, mes a mes, las naciones vendrán a inclinarse ante el Señor, lo que sugiere el reinado perpetuo del Mesías.

¿Sábado de los judíos o del Señor?

Algunos han señalado que la Escritura nunca dice que el sábado es sólo para los judíos. Más bien se dice que es "el Sábado del Señor" (Éxodo 20:10) o se dice que el "Sábado fue hecho para el hombre" (Marcos 2:27), "el hombre" se usa en un sentido genérico de La humanidad, no la nación judía en particular.

El hecho de que la Escritura nunca dice "el sábado de los judíos" es irrelevante. Es un argumento del silencio, y por lo tanto tiene poco peso en aislamiento de toda otra evidencia. Sigue siendo que la ley misma identificó el sábado como una señal entre Israel y solo Yahweh. 

No fue un signo dado a todas las naciones, sino específicamente a la nación de Israel para manifestar su disposición a guardar el Pacto Mosaico, que el pacto fue dado solamente a Israel. Si bien puede ser una discusión del silencio, no encontramos la Escritura mandando a nadie más que a los judíos a guardar el sábado. Si este es el caso, es sólo una presunción suponer que el mandato se aplicaba a cualquier otra nación, y sin embargo solo toda la creación.

El hecho de que Marcos 2:27 dice que el sábado fue hecho para "hombre" no significa que Jesús tenía toda la humanidad en mente. Jesús no dijo que el sábado fue hecho para "todos" los hombres. Argumentar que porque Jesús no dijo que el sábado fue hecho para los judíos, sino más bien para el hombre, significa que Jesús enseñó que toda la humanidad debe guardar el sábado es razonamiento defectuoso. 

Supone que una referencia a una categoría general (hombre) significa que todo aquel que encaja en la descripción de esa categoría está necesariamente implicada / incluida, y no puede referirse a un subgrupo específico dentro del grupo más grande. Sería como concluir que cuando digo "me gusta comer pescado", eso significa que me gusta comer todo tipo de pescado que existe. 

Si bien el "hombre" con toda seguridad puede referirse a todo ser humano en la faz de la tierra, también puede usarse para referirse a un grupo particular de humanos. Nadie confundirá lo que quiero decir cuando digo: "El hombre ha aterrizado en la luna" para significar que toda la humanidad ha aterrizado en la luna. Naturalmente entendemos que la categoría general de "hombre" significa que ciertos individuos dentro de la humanidad han aterrizado en la luna. 

El "hombre" se utiliza como una referencia a un subgrupo de la humanidad entera. Del mismo modo, no hay ninguna razón gramatical o lingüística para exigir que el uso de Jesús del "hombre" signifique Jesús significó que el sábado fue hecho para cada ser humano.

Algunos también señalan el hecho de que Jesús dijo que el sábado fue hecho para el hombre. Se argumenta que el sábado fue hecho en la creación. El texto, sin embargo, no lo indica. Sí, el sábado fue hecho, pero el texto no nos dice cuándo. Basado en lo que se ha discutido ya, la inferencia lógica es que el sábado fue hecho, o comenzó, con Israel en el Éxodo y la entrega de la Ley.

El punto de Jesús al decir que "el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado" fue para corregir la percepción errónea de los judíos sobre la importancia y el propósito del sábado. Los judíos habían asumido erróneamente que el propósito del hombre era observar el sábado, en lugar de ser el propósito del sábado de cuidar al hombre. 

En última instancia, este punto de vista llevó al hombre a la esclavitud del sábado. Mientras que el Sábado tenía la intención de dar a los israelitas descanso cada semana, y recordarles su liberación de la esclavitud, la opinión que los judíos llegaron a tener de la observancia del Sábado realmente los trajo de vuelta al cautiverio-esta vez no a Egipto, sino al Sabbath . 

Debido a que el propósito del hombre era visto como observancia del sábado, los judíos descuidaron las necesidades humanas en el día de reposo. Ellos condenaron a Jesús por la curación en el día de reposo, que la curación en realidad daría descanso al hijo de Dios previsto por el sábado. 

El sábado fue hecho para el bien del hombre. Fue para servir a las necesidades del hombre, no para que el hombre sirviera las exigencias del sábado para el detrimento final de la humanidad.

Jesús continuó diciendo: "Por tanto, el Hijo del hombre es también Señor del sábado" (Marcos 2:28). Un argumento popular basado en este versículo es ver la declaración de Jesús para referirse a la institución del sábado en la creación. Se argumenta que Jesús es el creador y el Señor, y afirmó ser el Señor del sábado porque fue Él quien creó el sábado en el séptimo día de la semana de la creación. Esto hace que el día de reposo sea el día personal de Dios.

Tal interpretación es defectuosa. "Señor" viene del griego kurios que significa "amo", expresando el concepto de propiedad y / o autoridad legal. El punto de Jesús era que Él era el maestro durante el día de reposo, teniendo autoridad legal para hacer con él lo que Él quisiera. 

Él era más grande que el sábado y, por lo tanto, podía hacer todo lo que Él quería hacer con él. Si Él quería sanar en el sábado podía hacerlo porque tenía la autoridad legal para hacerlo, viendo que Él fue quien instituyó el Sábado para Israel en primer lugar.

Fue la concesión de Jesús de los discípulos de la cosecha de maíz en el día de reposo que ocasionó a los judíos la acusación de que Jesús estaba aprobando la ruptura de sus discípulos del sábado. ¿Cómo respondió Jesús? En la lengua vernácula común dijo: "Hice el sábado para poder hacer lo que quiera con él, incluyendo romperlo" (como lo hizo). 

Jesús, porque Él era Dios, no estaba sujeto a las leyes del sábado; Las leyes del sábado estaban sujetas a Él. Él era Señor en el día de reposo. Él no estaba afirmando que el sábado era el día personal del Señor.

¿Cambió Constantino el sábado?

        Otra objeción dirigida a aquellos que sostienen que el guardar el sábado no es para la iglesia actual es que la iglesia primitiva observó el sábado, pero tal práctica fue cambiada por Constantino cuando legalizó el cristianismo a principios del siglo IV.

        Este argumento no está históricamente informado. Si bien es cierto que muchos cristianos judíos continuaron reuniéndose en el sábado como lo habían hecho mientras seguían el judaísmo, poco a poco esta práctica se dejó como 

1) los cristianos comenzaron a separarse del judaísmo; (
2) más gentiles ganaron comunión en la iglesia; 
(3) después de que el edicto fue entregado para desterrar a todos los cristianos de la sinagoga; 
(4) después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 DC.

        Era natural que los primeros cristianos siguieran observando el sábado como lo habían hecho toda su vida. Había mucha confusión en cuanto a la relación de la iglesia con la Ley de Moisés, y así muchos cristianos tenían fe en Cristo además de guardar la Ley. 

Estos cristianos, en su mayoría de Jerusalén y Judea, dieron a Pablo tantos problemas doctrinales en las iglesias gentiles que él estableció porque insistieron en que los cristianos gentiles guardan la ley de Moisés además de la fe en Cristo para ser salvos. 

No fue hasta el Concilio de los Hechos 15 que se determinó que la Ley de Moisés no era una parte necesaria de la fe cristiana. Evidencias de la lucha de la iglesia con este tema se puede ver en Hechos 10: 9-17, 28; Gálatas 2: 11-17; Colosenses 2: 14-17; La mayoría del contenido de las epístolas a los Gálatas y Hebreos. 

Naturalmente, cuando la parte judía de la iglesia llegó a comprender la relación del Nuevo Pacto con el Pacto Mosaico, comenzó a abandonar la observancia del sábado junto con las otras observancias rituales de la Ley.

Esto no quiere decir que los primeros cristianos no se reunieran los domingos. Es históricamente evidente que la iglesia primitiva se reunió los domingos en conmemoración de la resurrección del Señor. 

En el NT los encontramos reuniéndose, tomando ofrendas o estando en el Espíritu el "primer día de la semana", o "día del Señor", que fue el día de la resurrección (Mateo 28: 1, Marcos 16: 2, 9 Hechos 20: 6-8, I Corintios 16: 1-3, Apocalipsis 1:10). Se reunieron el domingo, el primer día de la semana, no el sábado, que era el último día de la semana. 

Encontramos que Juan está en el Espíritu en el "día del Señor" (Apocalipsis 1:10). Sabemos por historia que la iglesia primitiva celebró sus reuniones semanales en el día del Señor, que fue identificado como el primer día de la semana. Se celebró entonces porque es cuando el Señor resucitó de entre los muertos. 

Esto fue muy temprano en la historia de la iglesia, siglos antes de Constantino. Fue la iglesia quien cambió la adoración del sábado al domingo, no a Constantino.

En el Imperio Romano el domingo era un día de trabajo, por lo que los cristianos se reunieron temprano en la mañana y / o tarde en la noche. Sólo después de que Constantino legalizó el cristianismo y declaró el domingo una fiesta cristiana oficial que el imperio se le permitió dejar de sus labores y dedicar todo el día a la adoración de su Señor. Constantino "no originó el culto dominical, sino simplemente legalizado y facilitado la práctica existente".[8]

Debido a esta larga tradición, muchos creen que el domingo es el sábado cristiano. La verdad del asunto es que el sábado cristiano no se encuentra en un día particular de la semana, sino que se disfruta todos los días de la semana porque el sábado se ha cumplido en Cristo. 

Cuando recibimos a Cristo, recibimos el descanso espiritual de la salvación que el Sábado tipificaba (Colosenses 2: 14-16, Hebreos 4: 1-11). ¿Qué día (s) la iglesia cristiana pone a un lado para adorar a su Señor no es el tema. Podría haber sido hecho tan fácilmente el lunes sin ningún significado espiritual. Como se dijo anteriormente, la iglesia primitiva eligió el domingo para sus reuniones porque era el día en que el Señor resucitó de entre los muertos. 

Esto, sin embargo, no significa que la iglesia debe reunirse siempre los domingos. Si era más conveniente para nuestra cultura reunirse el sábado, lunes o martes, que así sea. El día en que nos reunimos no tiene importancia bajo el Nuevo Pacto (Romanos 14: 5-6). Es lo que hacemos durante estos tiempos de reunión que llevan la mayor importancia.

Recuerde el sábado

En Éxodo 20: 8-11 Yahvé le dijo a los israelitas que "recordaran el día de reposo para santificarlo". Se argumenta que si el sábado fue instituido por primera vez con los israelitas en la entrega de la Ley, entonces los israelitas no podrían tener ningún recuerdo pasado del sábado. Sólo si el sábado fue creado en el principio de los tiempos, los judíos podrían recordar el sábado.

Tal argumento falla en que el rango semántico de la palabra hebrea zakar, traducido como "recordar", incluye tanto el recuerdo de un evento pasado como la connotación de "presta atención".[9] Cuando el Señor declaró que los israelitas debían recordar El Sábado, lo más probable es que los llamara a prestar atención al mandamiento del sábado. 

Sería similar a un padre que dice a sus niños, "recuerde mirar a ambos lados antes de cruzar la calle." Tal declaración no invita a los niños a recordar los tiempos pasados ​​cuando se miraban en ambos sentidos antes de cruzar la calle, pero una llamada a prestar atención a prestar atención a la orden de los padres a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle.

Una segunda opción, aunque menos probable, es que la orden de recordar el sábado se remite al sábado guardado por Israel antes en el libro (Éxodo 16: 22-29). No importa la interpretación que uno opta por, Éxodo 20: 8 no se puede utilizar para enseñar que el Sábado existía antes del Éxodo y la entrega de la Ley a la nación judía

Conclusión

Mientras que el mandamiento del sábado era parte del pacto de Yahweh con Israel, no fue reincorporado al pacto de Yahweh con la iglesia. El Pacto Mosaico ha sido reemplazado por el Nuevo Pacto, este último cumpliendo los muchos tipos y sombras de la Ley en la persona de Cristo. 

El sábado era una de esas sombras, tipificando el resto que Israel encontraría en la salvación provista por la muerte y resurrección del Mesías. Ahora que tenemos a Cristo (la sustancia) ya no hay necesidad de observar la sombra. Que la iglesia ya no está bajo el mando del Sábado es evidente por: 

(1) la enseñanza del Antiguo Testamento que el Sábado sirvió como una señal para probar la obediencia de Israel al Pacto Mosaico, (2) el mensaje claro del NT de que la Ley Mosaica en su (3) declaraciones directas que se encuentran en el NT, declarando que la observancia del sábado o la falta de ella no puede ser usada como base para juzgarse unos a otros, (4) el hecho de que se dice que el Sábado es un tipo para Que ahora tenemos la realidad en Cristo y la salvación provista por Él, (5) la ausencia de cualquier mandamiento positivo en la Nueva Alianza para observar el sábado, (6) y el hecho de que Jesús rompió el sábado. 

El creyente puede estar seguro de que ya no está bajo los mandatos del Sábado del Antiguo Testamento, pero ahora es capaz de disfrutar del res = prefigurado por el Sábado en su salvación a través de Jesucristo, y el Nuevo Pacto inaugurado con Su sangre.

Tomado de: http://www.onenesspentecostal.com/




[1] Daniel Segraves, Hebrews: Better Things, vol. 1 (Hazelwood, MO: Word Aflame Press, 1996), 113

[2] Ibid., 120.

[3] Ibid., 118.
[4] Ibid., 111
[5] Ibid., 106-107
[6] The KJV says "Jesus," but clearly the reference is to Joshua. The reason for such a translation is due to the fact that the spelling of the names 'Jesus' and 'Joshua' is the same in both the Hebrew and Greek language. It is only in our English spelling and pronunciation of the names of the two individuals whereby we make the distinction between the two individuals. The context here demands that the historical figure, Joshua son of Nun, is being referenced, and not Jesus of Nazareth.
[7] The word "labor" (KJV) does not mean that we must work in order to enter into God's rest, as the text indicates that faith is all that is necessary to obtain this rest. The word translated "labor" comes from the Greek spoudasomen which refers to making every effort to do something, or diligence to do something. The point the author is trying to make is that the Hebrew Christians must give diligence to their faith lest they fail to enter into the rest provided them by God through faith in the gospel of Jesus Christ.
[8] David Bernard, "Should Christians Keep the Sabbath"
[9] R. Laird Harris, Gleason L. Archer, Bruce K. Waltke, et al, The Theological Wordbook of the Old Testament (Chicago: Moody Press, 1980), as found in BibleWorks Version 4.0, LLC, 1998.